martes, 14 de diciembre de 2010

Psicomaquia.

Sentada en el escritorio, todo sigue estando igual, y lo aborrezco. Trazo desinteresadamente líneas sin sentido con la yema de mis dedos en la mesa, la música suena, los libros yacen en un rincón. La psicomaquia sigue estando ahí, presente, pero de otra manera; a veces más amable y otras, no tanto, y es mía, lo sé, me pertenece tan solo a mí.
Mirada nerviosa, semblante aparentemente sereno, ojos que lo dirían todo si no fuese porque a veces son incapaces de expresar nada; y yo sigo ahí, en ese mismo puñetero sitio de todos los días, aguardando, esperando, desengañándome.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Desencanto.

De repente se despertó, y todo volvió a ser lo mismo. Los árboles postrados a ambos lados de la acera, siempre estoicos, sucumbían a la tentadora invitación de balancearse con el compás del viento y se desnudaban lentamente ante la mirada desatenta de aquellos que, simplemente, jamás quisieron ver; las luces que, incumpliendo su propósito, hacían infeliz a aquel que quiso saber, a aquel que sintió y, aún sin querer, sigue haciéndolo; y la sombra que recorría y siempre ha recorrido el surco de la historia, el cual tiene demasiado poder como para evitar obviar su presencia, decide irrumpir en inoportunas horas de la tarde, haciéndote recordar.
Aún nos quedan las canciones, las nubes, el Sol; los cafés, las películas y, quizás, el más profundo reconocimiento por parte de aquellos en los que tú jamás apostaste.

miércoles, 13 de octubre de 2010

25 to life.

Llevo toda mi vida persiguiendo el equilibrio, buscando algo que ni siquiera puede que se amolde a mí, queriendo saber más de lo que sé, pero menos de lo que podría saber. Me da pena pensar que, al final, lo más probable es que estemos solos en este mundo, que la felicidad y la tristeza sean hermanas gemelas que compartan cuarto en nuestro interior. La sensación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor prevalece en mí.
Es difícil aprender a tomar decisiones, a establecer cuál es el límite, a considerar apropiado callarse cuando es oportuno y viceversa. De todas maneras, nadie puede hacer que pare de pensar, y quizá esto sea lo más relevante.

domingo, 10 de octubre de 2010

Simplicidad.

Ella lo sabía, todo aquello no estaba hecho para ella. ¿Qué le importaba a ella las prisas por resolver su vida en cinco minutos? ¿Cuándo perdió aquel resquicio de dignidad que le quedaba? Y lo más importante, ¿Quién era? Porque definitivamente no era quien quería ser.
Muchas veces la única solución está en el sinsentido de no ser, el de quedarse quieto para ver quién se queda contigo, ya que son los demás los que te hacen ser quién eres, aunque a veces duela.

martes, 5 de octubre de 2010

Cartas marruecas - LIII

Ayer estábamos Nuño y yo al balcón de mi posada viendo a un niño jugar con una caña adornada de cintas y papel dorado.

-¡Feliz edad -exclamé yo-, en que aún no conoce el corazón las penas verdaderas y falsos gustos de la vida! ¿Qué le importan a este niño los grandes negocios del mundo? ¿Qué daño le pueden ocasionar los malvados? ¿Qué impresión pueden hacer las mudanzas de la suerte próspera o adversa en su tierno corazón? Los caprichos de la fortuna le son indiferentes. ¡Dichoso el hombre si fuera siempre niño!

-Te equivocas -me dijo Nuño-. Si se le rompe esa caña con que juega; si otro compañero se la quita; si su madre le regaña porque se divierte con ella, le verás tan afligido como un general con la pérdida de la batalla, o un ministro en su caída. Créeme, Gazel, la miseria humana se proporciona a la edad de los hombres; va mudando de especie conforme el cuerpo va pasando por edades, pero el hombre es mísero desde la cuna al sepulcro.

viernes, 1 de octubre de 2010

Ego.

El tiempo va pasando, vas conociendo mejor a la gente. Te das cuenta de que no todo es tan perfecto como creíste en un comienzo y que, por supuesto, todo tiene fallos. Incluso, quién sabe, puedes llegar a descubrir que esa persona que en un principio era tu "alma gemela", ahora tan sólo es alguien que, lejos de agradarte, no aguantas. A través de los demás te reflejas tú mismo, lo quieras o no. A veces duele, porque finalmente acabas viendo cosas que preferirías ignorar, pero por lo menos yo, prefiero conocer aquello sobre mí que los demás no soportan y enfrentarme a ello que estar escondiéndome de ello toda la vida. A veces pienso que, en efecto, es imposible tener amigos o querer alguien si no te quieres a ti mismo.

martes, 28 de septiembre de 2010

No eres tú, soy yo.

No lo puedo evitar; rápidamente una sucesión de ideas recorren mi mente, sé que estoy entrando otra vez. ¿Qué tendrá? Ni idea, pero me gusta. Me gusta, hasta que me hace daño otra vez. Me costó llegar a la conclusión de que no eres tú, es que soy yo.

jueves, 22 de julio de 2010

Él.

"El día en el que él se muera, me mataré yo". Esas palabras resonaban de manera estruendosa en su cabeza, le punzaban el alma, no le dejaban en paz. Sentado en la cama que habían compartido durante más de cincuenta años, lloraba en silencio. De vez en cuando llamaban al portal, o a alguien se le ocurría telefonear a su casa, pero nadie obtenía respuesta a esas llamadas. ¿No entendía nadie que lo único que él deseaba era estar solo, por una vez en su vida? Nunca le había gustado encontrarse cara a cara con sus pensamientos, aunque pareciese que sí. Se había entregado estos últimos años a los demás, había estado demasiado ocupado como para centrarse en su faceta intelectual, y ahora se daba cuenta del bien que le había hecho aquello, pero ahora no quería hacer nada más que pensar. Parecía increíble que, a su edad, siguiese teniendo las mismas dudas que le asaltaban cuando apenas era un adolescente. Cómo le hubiera gustado creer llegado aquel momento, lo que hubiese dado por la inmortalidad...

Ella.

Ella esperaba, cada tarde, en aquella pequeña cafetería de barrio, imaginando cómo sería su vida si hubiese tomado diferentes decisiones a las que tomó. Eso para ella era un buen entretiempo, no era algo que la entristeciera, a pesar de que la gente que la veía, tarde tras tarde, apoyada en aquella barra, se compadeciese de ella. Si ella en realidad era feliz, ella tenía todo lo que quería, lo único que anhelaba era la soledad, nunca le gustó sentirse acompañada. En aquel viaje, cuanto menos se confiase de los demás, mejor.

Tired.

Yo sólo quiero quitarme de encima estos fantasmas, llenarme de ilusiones, ser feliz. Por lo menos, me conformo con no ser otra idiota más.

lunes, 28 de junio de 2010

Segueixo un gos fet de música i de pluja...

Tú fuiste esa persona que me escuchó cuando lo necesitaba, que me secó las lágrimas, pero también, la que más me dejó llorar cuando lo necesitaba. Junto a ti, todo era un poco más cómodo, pero falso a la vez. De todas maneras, ¿a quién debería dar las gracias sino a ti? Aún a día de hoy, te sigo echando de menos; echo de menos la sencillez y la seguridad de saber que, si caigo, alguien va a estar detrás para levantarme y amortiguar la caída. Mentiría si dijera que, a pesar del tiempo, estás fuera del círculo. De alguna manera sí; pero nadie ha podido sustituir ese vacío que has dejado y que necesito rellenar.

jueves, 17 de junio de 2010

Worlds apart.

Me desperté en medio de la nada. Todo lo que me rodeaba me resultaba desconocido, estaba confusa.
Andaba tambaleándome hacia los lados, mirando a la gente que pasaba, rezando para poder comprender algo, pero no... Ahí me quedé.

domingo, 13 de junio de 2010

El árbol de la ciencia.


Séptima parte:

LA EXPERIENCIA DEL HIJO

I. El derecho a la prole (fragmento)

"Unos días más tarde se presentaba Andrés en casa de su tío. Gradualmente llevó la conversación a tratar de cuestiones matrimoniales, y después dijo:

- Tengo un caso de conciencia.
- ¡Hombre!
- Sí. Figúrese usted que un señor a quien visito, todavía joven, pero artrítico, nervioso, tiene una novia, antigua amiga suya, débil y algo histérica. Este señor me pregunta: ¿Usted cree que me puedo casar? Y yo no sé qué contestarle.
- Yo le diría que no- contestó Iturrioz- Ahora, que él hiciera después lo que quisiera.
- Pero hay que darle una razón.
- ¡Qué más razón! Él es casi un enfermo, ella también; él vacila... Basta, que no se case.
- No, eso no basta.
- Para mí sí; yo pienso en el hijo; yo no creo, como Calderón, que el mayor delito del hombre sea el de haber nacido. Esto me parece una tontería poética. El delito mayor del hombre es hacer nacer.
- ¿Siempre? ¿Sin excepción?
- No. Para mí el criterio es éste: se tiene hijos sanos a quienes se les da un hogar, protección, educación, cuidados..., podemos otorgar la absolución a los padres; se tienen hijos enfermos, tuberculosos, sifilíticos, neuroasténicos, consideramos criminales a los padres.
- ¿Pero eso se puede saber con anterioridad?
- Sí, yo creo que sí.
- No lo veo tan fácil.
- Fácil no es, pero sólo el peligro, sólo la posibilidad de engendrar una prole enfermiza debía bastar al hombre para no tenerla. El perpetuar el dolor en el mundo me parece un crimen."

- El árbol de la ciencia, Pío Baroja.

sábado, 12 de junio de 2010

Decadencia.

Apenas había mantenido contacto con ella en los últimos años, pero ahí estábamos los dos, sentados en el mismo banco de hacía tres inviernos, muertos de frío.
No sabía cómo reaccionar ante aquella situación: Se encontraba sentada encima de mí, mirando a la nada, y con una media sonrisa enigmática dibujada en su rostro. ¿Por qué me costaría tanto comprenderla? La acariciaba la espalda y recorría su torso con mis dedos, y no sabía bien por qué, pero me hacía sentir bien. Me pregunté, en medio de aquel pacífico silencio, si ella se habría figurado que, desde nuestro último encuentro en aquella bulliciosa plaza, había habido muchas más aparte de ella. También me pregunté si sabría que, a pesar de todo, nadie me había hecho sentir como ella. Por supuesto, todo aquello se quedó como un pensamiento que no salió de mis labios. Ojalá pudiera haberlo hecho palabra...
De repente, acercó su cabeza a la mía, y nuestros labios se juntaron. Había esperado demasiado ese momento, tanto, que la aparté con mis brazos y eché a andar hacia mi casa.
¿Por qué me costaría tanto comprenderla?

viernes, 11 de junio de 2010

Pseudo libertad.

Lo deprimente que es pensar que constantemente estamos eligiendo, y por lo tanto desechando multitud de opciones cada segundo... En realidad, es como si fuese una especie de libertad 'engañosa', pseudo determinismo. Lo que yo siempre he dicho, que la vida tan sólo es una ilusión.

lunes, 7 de junio de 2010

A través del cristal.

Dicen que hay, bastante lejos de aquí, una mampara de cristal la cual jamás podrá ser resquebrajada. No importa qué intentes hacer con ella, porque no se romperá. Es curioso, porque aquella mampara está protegida, a su vez, por unas paredes de cristal. Antes de llegar a ese pequeño cubículo, tienes que pasar por unos pequeños pasillos que te conducen a todos lados, pero sin llegar a ningún sitio en concreto, en realidad; y una vez que has conseguido escoger el camino adecuado, el cual te lleva directamente a la pequeña mampara, todo se vuelve un poco más amable, e incluso crees que no es necesario entrar en aquella pequeña burbuja... ¿Para qué? Se te olvida tu propósito, crees en la aparente felicidad eterna que te proporciona aquel lugar. Duermes plácidamente y, de repente te despiertas porque algo te ahoga. Ahora sólo quedan dos opciones: Luchar contra ello y acceder a la mampara, o morir ahí mismo. ¿Qué vas a elegir?


martes, 1 de junio de 2010

Φóβoς. Sommer.

Miedo, terror, pánico, angustia. Palpitaciones, mareos, ganas de vomitar; ver la vida a través de un velo o un vaso de cristal. ¿Me vas a decir a mí que merece la pena seguir luchando? Lamentablemente, el mayor instinto del hombre es de la supervivencia, y desafortunadamente lo acompaña la esperanza...
El hombre débil no debería tener cavida en este mundo, supongo, pero todos y cada uno de nosotros lo somos.
Bienvenidos de nuevo al show de Shiloh, Alicia, y el compañero, aunque últimamente poco conocido, Φóβoς.

lunes, 31 de mayo de 2010

Verano.

Odio el verano. Es algo sistemático, en cuanto llega el buen tiempo y la brisa agradable que antes entraba por mi ventana se convierte en un aire pesado y cargado, sé que llega el tiempo que tanto odio.
En cuanto llega, me da la impresión de que las cosas no marchan como deberían: mantengo los ojos constantemente semi cerrados ante el ataque del Sol; sus rayos son tan brillantes que dan la sensación constante de estar sumido en una especie de sueño, como si todo fuese irreal, y no es nada agradable. Como no tengo nada que hacer, busco desesperadamente un hobby, pero todo me aburre, todo es tedioso e inaguantable, básicamente porque hay demasiado calor como para poder concentrarse en algo, y los únicos sitios donde me encuentro a gusto son Berlín y el gimnasio, no sé bien por qué.
No soporto el parón vacacional del verano. El mundo, estresado y lleno de actividades, detiene el reloj durante unos tres meses, y todo se vuelve demasiado feliz y relajante, tan feliz que me causa desagrado. ¿De dónde saca la gente esa energía y felicidad? Soy incapaz de comprenderlo, de verdad, yo necesito presión para poder vivir, necesito la adrenalina académica, necesito mis metas constantes y retos estúpidos pero inalcanzables. Supongo que por eso me voy a estudiar alemán durante el verano, para mantener mi cabeza ocupada en algo que me reporte beneficios.
Y a mí me importa un bledo quedarme blanca como si me hubiese tirado los tres meses metida en una lúgubre cueva llena de murciélagos a lo gótico, lo que no quiero es contagiarme de un espíritu veraniego desagradable. Es tan feliz que es hasta falso.
Ahora, no me preguntéis por qué lo odio tanto, porque esas razones de arriba tan sólo son superficiales. Supongo que es porque todos los veranos mantengo altas expectativas sobre éste y creo que va a ser alucinante, y siempre acabo con problemas variados y aburrida como una cabra.
A ver si este verano cambia algo...

miércoles, 21 de abril de 2010

Cubículo.















Sé que he estado ya aquí. Lo siento, noto el frío, el olor de la lluvia mojada bajo mis pies. Te siento a ti, la hostilidad de tu mirada, tu suma fragilidad, los recuerdos rotos por el espejo de la memoria.

Oigo un nombre, pero no quiero escucharlo. Me grita, me suplica, pero prefiero ignorarlo. Paso por aquel banco, paseo por entre los jardines, y una niña, escondida entre los altos matorrales, me mira de reojo y me sonríe. Me acerco a ella, sé que ya la conozco de antes. Me agarra y me mira suplicante, pero no sé qué me pide. Huyo, mas a la vez quiero quedarme. Me rodea el cuello con sus manos, me está asfixiando y yo la dejo.
Me levanto de la cama, clavo la chincheta en una de las cuatro paredes de mi diminuto cubículo, y pienso en ti.

miércoles, 14 de abril de 2010

En el Retiro.

Pero una tarde cualquiera- aunque precisamente la de hoy- se puede ir deshaciendo el mundo en el mirar de nuestros ojos. Y aquí y ahora, cuando me están llamando el agua, el aire y el trino de los pájaros, lo que yo escucho con la memoria de mi sangre, lo que yo vivo, no me llama.

Luis Rosales.

lunes, 12 de abril de 2010

Courage.

Y me prometí que jamás, y quiero decir jamás, volvería a pasar por lo que pasé. Me llené de coraje para combatir contra mí misma y ser fuerte de una vez por todas, y no pienso caer en un pozo tan profundo en mucho tiempo, lo aseguro.
Alicia, una batalla no hace la guerra.

lunes, 5 de abril de 2010

Bienvenidos a la depresión.

Las manos tiemblan tras el último café, las tenazas asfixian con crueldad los estados de conciencia; los atan, como si de cadenas de hierro se trataran; la respiración se entrecorta, el sudor recorre el cuerpo del débil y le imposibilita pensar. Su mente se tensa, la mirada se bloquea y el corazón resiste al dolor con fuerza.

sábado, 27 de marzo de 2010

La colmena, I.

Eso de la inspiración debe ser como una mariposita ciega y sorda, pero muy luminosa; si no, no se explicarían muchas cosas.

- La colmena, Camilo José Cela.

sábado, 20 de marzo de 2010

Time of our lives.

Italia es la mejor manera de acercarse a la gente, conocerla y aceptarla tal y como es.
Esto es definitivamente una de las mejores cosas de este viaje.









Love.

viernes, 12 de marzo de 2010

Vuelva usted mañana.


Un extranjero de éstos fué el que se presentó en mi casa, provisto de competentes cartas de recomendación para mi persona. Asuntos intrincados de familia, reclamaciones futuras, y aun proyectos vastos concebidos en París de invertir aquí sus cuantiosos caudales en tal cual especulación industrial o mercantil, eran los motivos que a nuestra patria le conducían.

Acostumbrado a la actividad en que viven nuestros vecinos, me aseguró formalmente que pensaba permanecer aquí muy poco tiempo, sobre todo si no encontraba pronto objeto seguro en que invertir su capital. Parecióme el extranjero digno de alguna consideración, trabé presto amistad con él, y lleno de lástima traté de persuadirle a que se volviese a su casa cuanto antes, siempre que seriamente trajese otro fin que no fuese el de pasearse. Admiróle la proposición, y fué preciso explicarme más claro.

--Mirad --le dije--, monsieur Sans-délai, que así se llamaba; vos venís decidido a pasar quince días, y a solventar en ellos vuestros asuntos.
--Ciertamente --me contestó--. Quince días, y es mucho. Mañana por la mañana buscamos un genealogista para mis asuntos de familia; por la tarde revuelve sus libros, busca mis ascendientes, y por la noche ya sé quién soy. En cuanto a mis reclamaciones, pasado mañana las presento fundadas en los datos que aquél me dé, legalizados en debida forma; y como será una cosa clara y de justicia innegable (pues sólo en este caso haré valer mis derechos), al tercer día se juzga el caso y soy dueño de lo mío. En cuanto a mis especulaciones, en que pienso invertir mis caudales, al cuarto día ya habré presentado mis proposiciones. Serán buenas o malas, y admitidas o desechadas en el acto, y son cinco días; en el sexto, séptimo y octavo, veo lo que hay que ver en Madrid; descanso el noveno; el décimo tomo mi asiento en la diligencia, si no me conviene estar más tiempo aquí, y me vuelvo a mi casa; aún me sobran de los quince, cinco días.

Al llegar aquí monsieur Sans-délai, traté de reprimir una carcajada que me andaba retozando ya hacía rato en el cuerpo, y si mi educación logró sofocar mi inoportuna jovialidad, no fué bastante a impedir que se asomase a mis labios una suave sonrisa de asombro y de lástima que sus planes ejecutivos me sacaban al rostro mal de mi grado.

--Permitidme, monsieur Sans-délai --le dije entre socarrón y formal--, permitidme que os convide a comer para el día en que llevéis quince meses de estancia en Madrid.
--¿Cómo?
--Dentro de quince meses estáis aquí todavía.
--¿Os burláis?
--No por cierto.
--¿No me podré marchar cuando quiera? ¡Cierto que la idea es graciosa!
--Sabed que no estáis en vuestro país activo y trabajador.
--¡Oh!, los españoles que han viajado por el extranjero han adquirido la costumbre de hablar mal [siempre] de su país por hacerse superiores a sus compatriotas.
--Os aseguro que en los quince días con que contáis, no habréis podido hablar siquiera a una sola de las personas cuya cooperación necesitáis.
--¡Hipérboles! Yo les comunicaré a todos mi actividad.
--Todos os comunicarán su inercia.

Conocí que no estaba el señor de Sans-délai muy dispuesto a dejarse convencer sino por la experiencia, y callé por entonces, bien seguro de que no tardarían mucho los hechos en hablar por mí.

Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un genealogista, lo cual sólo se pudo hacer preguntando de amigo en amigo y de conocido en conocido; encontrámosle por fin, y el buen señor, aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que necesitaba tomarse algún tiempo; instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos diéramos una vuelta por allí dentro de unos días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días: fuimos.

--Vuelva usted mañana --nos respondió la criada--, porque el señor no se ha levantado todavía.
--Vuelva usted mañana --nos dijo al siguiente día--, porque el amo acaba de salir.
--Vuelva usted mañana --nos respondió al otro--, porque el amo está durmiendo la siesta.
--Vuelva usted mañana --nos respondió el lunes siguiente--, porque hoy ha ido a los toros.
--¿Qué día, a qué hora se ve a un español? Vímosle por fin, y Vuelva usted mañana --nos dijo--, porque se me ha olvidado. Vuelva usted mañana, porque no está en limpio.

A los quince días ya estuvo; pero mi amigo le había pedido una noticia del apellido Díez, y él había entendido Díaz y la noticia no servía. Esperando nuevas pruebas, nada dije a mi amigo, desesperado ya de dar jamás con sus abuelos.


- Mariano José de Larra.

Echoes in the dark.

Las blancas teclas del piano enmudecieron con el compás del tiempo. Los perros esperaban pacientemente en el jardín a que ella apareciese, mientras devoraban la carne débil de un pájaro muerto.
Bajó las escaleras de mármol, resonaba tan sólo el eco de los altos tacones de aguja, y una vez sentada en la silla del piano, deslizó sus blanquecinas manos por las polvorientas teclas que estaban impregnadas de melancolía e historia. Una melodía comenzó a sonar, y ella derramaba lágrimas de emoción. Detrás de ella un pequeño gato negro de ojos verdes caminaba con sigilo, y al escucharla tocar, se acercó a sus piernas y se acurrucó en ellas.
Las notas del recuerdo, la polvareda del olvido, el gato del cariño y los perros de guerra aguardaban a la tranquilidad para defraudarla. Ahora tan sólo queda la imagen que se desvanece.

No intentéis buscarle el sentido.

domingo, 28 de febrero de 2010

Chica poeta.

Ella era una chica poeta, hablaba de la vida, de lo triste que son los miedos y de lo poco que sabía.
Ella temía todo, y no paraba de recordarse una frase: ¿te imaginas un mundo sin preguntas hipotéticas?
Hacía demasiado que no se encontraba así de mal.

Is this love? Crossroads, chapter III

Se levantó a eso de las tres de la tarde, y aún así seguía teniendo sueño. Lo primero que hizo fue intentar recordar qué había sucedido aquella noche, y poco a poco todo le vino a la mente. ¿Para qué había hecho el esfuerzo de volver a pensar en ello? Mejor hubiera sido olvidarse, como si nada hubiese existido. Todo había sido demasiado extraño: ¿Qué pintaba de repente Joel a las tantas de la madrugada en plaza de España, y por qué narices Krahe tocaba en la Heineken, si él siempre acostumbra a tocar en la sala Galileo Galilei? Son cosas en las que uno no repara hasta que está bien descansado.
Se encaminó hacia la cocina, a ver si había algo de comer, y cogió unas cuantas galletas y se volvió de nuevo a su madriguera. Lo cierto es que su madre siempre decía que su cuarto era un cuchitril oscuro y que entendía que se deprimiese tan sólo con el hecho de encontrarse en él encerrada, pero aún así era como si Shiloh tuviese una adicción con su habitación. Le hacía sentirse fatal, pero aún así no podía salir de él.
Al cabo de un tiempo, recibió una llamada en el móvil. Era Joel. "¿Qué querrá este ahora?", se preguntó, y contestó al teléfono:
- ¿Diga?
- Hola, Shiloh. ¿Dónde estás?- preguntó, preocupado.
- En mi casa, ¿Por qué?
- No, por nada... Es que ayer todo sucedió de una manera verdaderamente extraña, y siento mucho haber armado tanto follón y haber discutido...- Esperó una respuesta por parte de Shiloh que no obtuvo, así que continuó hablando- Además, no te he visto por el colegio y tenía miedo de que te hubiese pasado cualquier cosa. ¿Puedo ir a verte a casa?
No sabía bien porqué, pero esa reacción jamás se la hubiera esperado de Joel. Un escalofrío recorrió toda su espalda y sintió un hormigueo en el estómago, algo que hacía demasiado tiempo que no sentía. ¿No se estaría enamorando de él? Otra vez la duda, el vértigo, la incertidumbre. Esto no podía ser verdad, no podía enamorarse de él, arruinaría todo: Se volvería loca por él, él la rechazaría, ella haría como si todo hubiese sido o bien un sueño o una broma e intentaría restaurar la relación, pero ya sería demsiado tarde. Todo el mundo se enteraría, la darían de lado y se reirían de ella o la etiquetarían de enamoradiza.
Entre todos estos pensamientos que pasaban por su mente, Joel seguía esperando una contestación por parte de Shiloh, y cuando ésta al fin se dio cuenta, no tuvo apenas tiempo para elaborar una respuesta, siendo un seco "no, tengo que hacer cosas, lo siento", lo primero que le salió de la boca. Acto seguido, colgó sin decir siquiera adiós.
A Shiloh le aterrorizaba el amor, quizás porque le recordaba de manera exacerbada a la declaración de amor que hacía apenas dos meses le había hecho Laila, y que ella rechazó automáticamente y de manera fría. Todavía recordaba ese día como si hubiera sido ayer: Todo transcurría de manera normal, se estaban preparando para ir a la biblioteca del colegio a eso de las cinco y ella, con sus mejillas sonrojadas, se le acercó. Shiloh se le quedó mirando, y ella, tímidamente, le preguntó si podrían salir un momento al patio a hablar. Esto no sorprendió a Shiloh en un principio, pero cuando vio que Laila comenzaba a morderse las uñas con ansiedad mientras se dirigían al patio, ella comenzó a sospechar que algo malo sucedía. Inocentemente, ella le preguntó:
- ¿No te habrás quedado embarazada, no?
Laila, a pesar de su nerviosismo, se echó a reír a carcajadas, la miró fijamente a los ojos y le respondió con un "no" rotundo. Tras ello acercó su cara rápidamente hacia la suya en un intento de besarla, pero Shiloh se quitó rápidamente y, desconcertada, saltó del banco en el que estaban ya sentadas.
- ¿Pero qué estás haciendo?- Parecía enfadada, pero en realidad lo que sentía era una profunda incertidumbre.
- Lo siento, no sé porqué lo he hecho... Debería haberme esperado a contarte todo, pero es que te quiero tanto...
Por un momento Shiloh pensaba que Laila había perdido definitivamente el juicio, y no por ser lesbiana, sino por de repente intentar besarla sin decirla nada, y además sin saber su tendencia homosexual de antemano. En realidad la propia Shiloh tenía tendencias bisexuales, algo que no solía comentar a los demás, pero que tampoco intentaba esconder.
- A ver, Laila, explícame todo esto, porque de verdad que no me entero de nada... ¿Cómo que me quieres tanto? Querrás decir como amiga, ¿no?
- No, tía... Me gustas, yo qué sé. Creo que me he enamorado de ti, y te lo digo en serio.
Se produjo el silencio más incómodo que jamás había experimentado Shiloh en su vida y, en un intento de dejar todo el acontecimiento en una anécdota, riéndose, exclamó:
- ¡Ah, ya lo entiendo todo! ¿Es una broma, no? Ja ja ja
- No.- contestó seriamente Laila- Mira, debería no haberte dicho nada, sabía que no tendría que haber contado nada, pero fui tan imbécil que me dejé llevar por todo lo que dijo Joel...
- ¿Qué? ¿Qué te dijo Joel? ¿De verdad estás... enamorada de mí?
- Nada, Shiloh, simplemente me animó a desahogarme, pero comprendo que no sientas lo mismo...- Se levantó del banco y comenzó a andar hacia la biblioteca sin mediar palabra con Shiloh. Ésta, completamente cohibida, se alejó de ella y se encaminó hacia la biblioteca también. A pesar de que Shiloh no hubo contestado un "no" como tal, las cosas habían quedado claras, y esto a Laila le pasaría factura en pocos meses.
Tras aquel suceso, no quería pensar en el amor, y la verdad, tampoco quería hablar sobre la amistad. Su mejor amiga se había enamorado de ella, y lo peor, había arruinado la relación. Ya no sabía en quién confiar, no tenía ni idea de quién estaba enamorada de ella y quién simplemente había sido su amiga, y por eso no quería sentir nada de nada por Joel, porque se repetiría la escena de Laila pero a la inversa, y verdaderamente lo odiaría.
Pasaban los minutos, y ella estaba muy aburrida y triste, la incertidumbre y las sensaciones extrañas se habían apoderado de ella. Quería saber de Joel, quería abrazarlo y preguntarle porqué se había preocupado tanto por ella, qué sentía él hacia ella... había tantas cosas que decir que, finalmente, Shiloh cogió el teléfono y, sin pensarlo, marcó el número de Joel. Él la contestó en seguida:
- ¿Has cambiado de opinión?
¿Le había leído la mente?
- Hombre, si pudieras pasarte por casa a eso de las seis me parecería genial. Tengo muchas cosas de las que hablar y desahogarme...
- Perfecto, a las seis estoy ahí. ¿Habrá alguien?
- No, sólo tengo que estar un poco pendiente de mi hermana, pero hasta las nueve y media no llegan mis padres a casa.- ¿Por qué habría preguntado eso Joel? Otra vez la sensación de angustia y cosquilleo, y ¿Por qué narices no se le habría ocurrido a Shiloh preguntarlo en voz alta? Cosas suyas.
- Genial, te veo en tu casa a las seis entonces. Un beso.
- Adiós.
¿Acababa Joel de decir 'un beso'? ¿Estaban sus amigos bien últimamente? Todo parecía tan raro que, además de encontrarse mal, se estaba temiendo que Joel también estuviese sintiendo algo por ella.
Así es la vida, que da círculos constantemente y nos llevamos las mismas ilusiones, dudas e incertidumbres.


Life is difficult, my friend.|| CROSSROADS

De nuevo se encontró sola sentada en el césped. Dejó que su mente vagara un poco por su mundo imaginario: se veía en casa, cenando en el comedor con toda su familia contando anécdotas sin sentido mientras su padre y ella miraban la lluvia caer. Su padre entonces se levantaba de la mesa con una sonrisa en la cara y se iba a su despacho, dispuesto a tocar un par de canciones con la guitarra. Él tocaba, ella cantaba y... un goterón enorme cayó sobre su pelo. Se levantó, enfadada con el mundo, y comenzó a andar hacia Moncloa. Pasó por la sala Heineken y, fugazmente, pudo ver a Javier Krahe saliendo por la puerta principal con todo un séquito de admiradores; pero a él no le importaba, o eso parecía. Iba andando tranquilamente con un porro en la mano. Apestaba a marihuana, y Shiloh odiaba ese olor, así que, sin pararse siquiera a contemplar la posibilidad de acercarse a hablar con Krahe, continuó caminando. Aparte de la gente que se encontraba alrededor de la sala, la calle Princesa estaba desierta: El Corte Inglés estaba cerrado, en la Iglesia no había un solo alma y las callejuelas no le inspiraban mucha confianza. Sacó un cigarrillo de su cajetilla, lo encendió y se dio cuenta de porqué el tabaco había sido su fiel compañero durante este último año: A pesar de depender de él, éste siempre sabía igual, siempre la relajaba y era una amistad que, aunque peligrosa, le prometía acercarse cada vez más a una muerte prematura. Shiloh no quería seguir viviendo, aunque pareciese lo contrario: Tenía una familia estupenda, una casa llena de cosas con las que divertirse y algún que otro amigo, pero aún así se encontraba demasiado mal como para sonreír. Se consumió el cigarrillo y ella volvió a quedarse sola. Tenía muchísimo sueño y la lluvia parecía amainar, pero no quería dormirse, así que continuó su camino y, sin darse cuenta, acabó en su barrio. Su casa estaba a unos pocos metros, y por unos segundos se quedó pensando si debería subir a casa o seguir con aquella tortura. La verdad es que estaba comenzando a estornudar y estaba amaneciendo; además se moría del sueño, con lo cual, llave en mano, abrió la puerta del portal de su casa. Mientras llamaba al ascensor escuchó unos leves silbidos que provenían del sótano: Sería el portero (¿Qué tienen los porteros y sus manías de silbar como si la vida fuera estupenda?) que, a las seis y media de la mañana, ya estaba en pie, como siempre. Abrió la puerta del ascensor, presionó el botón del piso y cerró los ojos mientras subía. Estaba ya en el estado de duermevela cuando el ascensor llegó al sexto. Shiloh salió y, sin hacer mucho ruido, abrió la puerta principal. Madre mía, cómo sonaba la cerradura.
Al entrar en casa escuchó unas pisadas provenientes del dormitorio de sus padres dirigiéndose hacia el hall, y Shiloh tuvo que hacer verdaderas maniobras para evitar que la descubriesen. Corrió, haciendo el menor ruido posible, hacia su cuarto y, una vez allí, cerró sigilosamente la puerta. Tras ello, deshizo la cama y apresuró a meterse, con toda la ropa empapada y los zapatos sucios, dentro de ella. Segundos después escuchó cómo su puerta se abría y su padre se acercaba hacia ella. Éste no tardó mucho en percatarse de que su hija estaba empapada, que apestaba a tabaco y que, además, no estaba dormida, ni mucho menos.
- ¿Pero se puede saber dónde has estado?- le gritó.
- Ay, papá, déjame...- le replicó Shiloh.
- ¿Cómo quieres que te deje si estás calada hasta los huesos? La policía no es tonta, sé que acabas de llegar.
- ¿No te lo puedo contar otro día?- dijo, dándose la vuelta, mirando hacia la pared.
Su padre se quedó callado. Inspiró profundamente varias veces hasta que, con voz suave, le preguntó:
- ¿Qué te pasa últimamente, Shiloh? De verdad, soy incapaz de comprender nada. ¿Te has escapado esta noche? ¿Has ido de fiesta?
- Ojalá- se limitó a responder. Poco tiempo después se incorporó de la cama, se quitó los zapatos y calcetines y se sentó al lado de su padre que, acto seguido, le acarició la cabeza, sabiendo lo que sucedía.
- Ay, Shiloh, de verdad... Algún día te sonreirá la vida, te lo prometo, sólo tienes que tomar la determinación de cambiarla.
Ella comenzó a llorar silenciosamente y se apoyó en su padre.
- Por mucho que intento que las cosas cambien, siempre hay circunstancias externas a mí que no puedo controlar y que, perdona la expresión, me joden la vida, papá. - las lágrimas caían por su cara, pero ella quería hacerlo, quería llorar, porque siempre que lo hacía se sentía mejor.
Y así se quedó, toda una hora entera con su padre al lado, llorando.

PD: Para aquellos impacientes que quieren que suceda algo interesante, sólo diré una cosa: Tranquilidad... :)

lunes, 22 de febrero de 2010

Love and its fears...

Los miedos se convierten en una espesa humareda que sobrevive a base de las mentes débiles y los corazones intranquilos. Observa al amor en las esquinas, y a la pasión en las plazas; atiende a la arena de la playa, mantente al margen de las habitaciones de hotel, y reflexiona. ¿Qué es lo que quieres, cómo lo buscas? ¿te consideras precavido o paciente? ¿vas a darlo todo por el otro o prefieres distanciarte de él? El amor es así de complicado, algún día quizá alguien le pille el truquillo...

Love.

viernes, 19 de febrero de 2010

Misteriosament feliç.


Porque soy de las pocas personas que conozco a las que les apasiona el catalán, y porque este poema me deja absolutamente sin aliento.

MISTERIOSAMENTE FELIÇ, DE JOAN MARGARIT.

Mentre estic escoltant-la, cau la pluja.
Penso en el gos que, solitari, anava
rere el taüt de Mozart: puc seguir-lo
alhora en els compassos del piano
i en els camins que fa l'aigua en els vidres.
Misteriosament feliç, segueixo un gos
fet de música i de pluja.

TRADUCCIÓN:

MISTERIOSAMENTE FELIZ

La escucho y cae la lluvia,
y pienso en aquel perro solitario
que iba detras del ataúd de Mozart.
Le sigo en los compases de este piano
y en los caminos que dibuja el agua
al irse deslizanado en los cristales.
Voy, misteriosamente feliz, siguiendo a un perro
hecho a la vez de música y de lluvia.

jueves, 18 de febrero de 2010

¡Oh! ¡Qué bonito! Por cierto... ¿Qué significa?

En el rosal donde las espinas ya no pinchan porque no tienen a quién dañar,
en el campo de girasoles que mueven el tallo y no saben hacia dónde mirar,
en el banco vacío de las esperanzas e ilusiones, de los amores y pasiones,
de las miradas y las sonrisas, del atentado contra la paz, te espero y me alejo a la vez.


domingo, 14 de febrero de 2010

Mi asidero personal.

La propia vida te pone trampas. Las propias artimañas que utilizamos se vuelven hacia nosotros como un boomerang. Es triste en muchas ocasiones, pero así es. Muchas veces sientes que no tienes una concha con la que protegerte, no tienes un asidero, un refugio, y si lo tienes, se va desmoronando poco a poco. En realidad, estoy comenzando a plantearme si de verdad existe ese asidero que todos buscamos en algún momento de nuestra vida, pero verdaderamente no lo creo. No creo que podamos tener un escudo constante que nos recupere de nuestros males, ni siquiera la religión, esa falsa promesa que más que aliviarnos, nos ata más. Sólo creo en el ser humano, en su afán de superación y en su fuerza de voluntad aunque, aún así, nos autodestrozamos sin darnos cuenta, y eso nos duele. Homo homini lupus. Nos aliviamos con unas cosas, nos destruimos a la vez con ellas. Es todo un círculo vicioso, pero aún así me veo forzada a creer en el ser humano, en uno mismo, que al fin y al cabo tenemos la potestad para concedernos la libertad, aunque la mayoría de las veces nos la quitemos.
Es en lo único en lo que puedo creer ahora mismo, es mi asidero, el ser humano.

jueves, 11 de febrero de 2010

Primer flashback.

Primer flashback: Dos mil al dos mil cuatro.

Ella tenía tan sólo seis años, pero los suficientes como para tener conciencia de lo que sucedía a su alrededor. Se encerraba en el enorme comedor de su casa para jugar a que era la princesa, y que el príncipe nunca aparecía hasta el último momento en el que ella estaba a punto de morir, y la besaba. Intentaba emular el beso, pero como ella nunca había besado a nadie, y menos a un niño, los besos contra los muñecos nunca salían del todo bien, eran algo extraños. Su tendencia sentimental siempre fue romántica pero dramática, y a ella le gustaban las cosas tal y como estaban. En ese momento se declaraba feliz. Lo era, verdaderamente.
Esas calurosas tardes de julio en las que sus padres trabajaban lo impensable para poder pagar todo aquello que Shiloh todavía, a su corta edad, no podía apreciar del todo, las pasaba con un par de amigas en el parque. Eran unicornios, eran empresarias, eran cajeras, anunciantes, lo eran todo, pero en un determinado momento algo cambió en ella. La vida no era algo que se debiera tomar a la ligera, y siempre había cosas nuevas que aprender. No quería quedarse atrás, ni mucho menos, ella tenía que estar siempre un paso por delante de los demás, y cuando cometía un error, no se lo permitía a sí misma, pero en cambio se lo permitía a los demás; permitía que la corrigiesen, pero en su interior se insultaba a sí misma por los errores cometidos, se sentía humillada y decepcionada consigo misma. Quizá por eso desarrolló ese tremendo miedo a no controlar las situaciones, pero hay tantas incógnitas que faltan por despejar...
Ella, no se sabía bien porqué, tenía un complejo distinto a los que tienen los niños de su edad, de tan temprana edad. Ella no se creía normal, y cada vez que intentaba serlo, algo salía mal que la frustraba. ¿Por qué lo guardaba todo dentro? No tenía ni idea. Ella no era capaz de asociarlo con nada, pero más tarde comprendió que el miedo y la responsabilidad son capaces de tragarse la vida entera de una persona y alterarla por completo.
La imaginación, a pesar de todo, volaba. El único ambiente en el que ella disfrutaba era en el campo de la imaginación. ¿Por qué? Porque quizá había nacido con aquel don, el de la fantasía, y además el hecho de ser difícilmente superable por sus compañeros en aquel campo le hacía más feliz que ninguna otra cosa en el mundo. ¿Qué paso en todas las ocasiones en las que ella intentó compartir la ilusión y fantasía con los demás? Que siempre hubo alguien que le paró los pies, la tomó por problemática y la tachó de peligrosa. De manera indirecta, pero así fue.
Esos años que comenzaron prometiendo mucho acabaron en una infancia algo depresiva. Fue en aquel momento en el que decidió escoltarse en el humor y la risa. Ahí nadie la pillaría.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Discusión y sentimientos desordenados.

De repente, la expresión de Shiloh cambió radicalmente. Estaba nerviosa, arrancaba la hierba del suelo y se giró completamente para estar cara a cara con Joel. Acto seguido, le contestó:
- ¿Comprenderlo? ¡Oh, claro que lo comprendo! Esa persona, en un intento de dañarnos, llama la atención metiéndose todo tipo de pastillas hasta que acaba hospitalizada. Yo te recuerdo que también lo estoy pasando bastante mal, ¿Pero acaso tengo que cortarme las venas y acabar en urgencias para que me hagan caso? Porque no lo haré, pero me duele tener amigos que sólo se preocupan en casos extremos. No quiero hablar más del tema, me toca demasiado las narices. Ahora déjame en paz. - su tono se iba elevando a medida que iba sacando las cosas que, con el tiempo, se habían ido forjando.
- ¿Me estás dejando como un hijo de puta sin sentimientos? Porque creo que lo acabas de insinuar. Mira, haz lo que quieras, piensa lo que te dé la gana, pero recuerda bien todo lo que ha pasado en tu vida y qué papel he jugado yo en todos esos momentos. Creo que la furia se sobrepone a tu razón.
Se levantó, quitando bruscamente sus brazos de la cintura de Shiloh, y se puso la mochila al hombro. Ella vio cómo iba alejándose demasiado rápido como para ir detrás de él, y además correr sólo haría que sintiese más frío en el cuerpo del que ya tenía. No sabía muy bien cómo reaccionar, pero al fin y al cabo era mejor no hacer nada. Había vuelto, de nuevo, a aquella versión de sí misma que tanto detestaba: Su comportamiento infantil y la exaltación desmesurada. Muchas veces las personas a la mínima tocaban la fibra sensible de Shiloh, y aquellas que menos la conocían la tomaban o bien por infantil, o bien por una chica con problemas. La verdad es que ella no sabía bien con qué versión quedarse, se identificaba con las dos. Esas reminiscencias de su pasado se juntaban con su valentía actual para responder mal ante los asuntos que la molestaban, generando una de las combinaciones más explosivas jamás vistas.
Como siempre que discute con alguien, siente impotencia, pero a la vez le embarga la vergüenza e intenta hacer como que nada de lo antes sucedido haya pasado, pero ahora que no había nadie a quien enseñar su faceta de chica fuerte e independiente (la plaza estaba prácticamente vacía, excepto por un par de personas sin techo), se puso a llorar como una niña pequeña cuando las cosas no salen como ella quiere que salgan. Su vida era un enorme lío lleno de las situaciones más extrañas que jamás te pudieras imaginar, pero para poder comprender bien lo que llevó a Shiloh a tan desesperante estado sólo se puede entender mediante un breve pero intenso flashback en el que se condensan casi la mitad de sus años de vida.

sábado, 6 de febrero de 2010

Dust in the wind.



I close my eyes, only for a moment and the moment's gone.
All my dreams, pass before my eyes with curiosity.
Dust in the wind, all we are is dust in the wind.


viernes, 29 de enero de 2010

¿Dónde está la pasión? Aquí está.
¿Y qué me dices del amor? También está aquí.
Pero, entonces... ¿Qué es lo que falla?
Dios sabrá qué...

domingo, 24 de enero de 2010

Quiero.

La vida puede ser muy agradable si la compartes con las personas a las que quieres. Yo quiero ser así, pero lamentablemente no siempre estoy como quiero estar.
Mis logros, mis profundos pensamientos, mis risas, mi humor. Tu sonrisa, tus historias, tus alegrías, tus conclusiones... Yo quiero todo eso, quiero ser quien no siempre puedo ser y quien era antes de alguna manera.



sábado, 23 de enero de 2010

¿Harto de textos tristes? ¿Los prefieres delirantes?



Llevaba días caminando y no tenía nada que comer, se moría de hambre. De repente, en medio del camino, unas setas de vivos colores parecían llamarlo... ¿Parecían llamarlo? ¡Qué va! Podía oír hablar a una de ellas perfectamente: "Hola, soy una seta grande y jugosa. ¿Tienes hambre? Pruébame." - le sugería, con una sonrisa. Él se acercó lentamente con la baba colgando y estuvo contemplándola durante más de cinco minutos hasta que, lentamente, la arrancó del suelo. Al arrancarla vio cómo la seta le decía de nuevo: "Pruébame, pruébame...", así que lo hizo. Sin limpiarla se la llevó a la boca y la masticó con gusto hasta tragársela por completo. Entonces, poco tiempo después, comenzó a sentirse extraño. Se palpó la cara y se encontró con un bulto picudo enorme en su frente. Se acercó a un río color naranja y contempló su reflejo. "¡Madre mía, soy un unicornio!" exclamó, tras haberse visto un par de veces en el río, y comenzó a reír sin parar mientras daba brincos de alegría. En uno de sus saltos, cayó al agua y, dejándose llevar por la corriente, conversaba con los demás seres del bosque. Elfos, gruñones y avariciosos, gnomos, los más raros de todos y, finalmente, con los que mejor se llevaba, con sus hermanos de sangre, los Sasquatch. La traducción de todos estos seres llevados a la vida real serían las piedras como gnomos, los árboles que descansaban a ambos lados del río como los Sasquatch y alguna que otra rana que comía moscas de manera desinteresada apoyadas en un nenúfar, como los elfos.
Él disfrutaba como nunca jamás lo había hecho, pero su experiencia culminó con una visita completamente inesperada: la de Dios. Sí, Dios, el mismo; ese hombre con larga barba blanca y túnica que va predicando mediante mensajeros la vida tras la muerte, ese mismo. Éste, al verlo, le dijo:
- Hijo, todo con lo que ahora disfrutas es obra mía. Yo lo he creado, y si quieres que los demás disfruten como tú, predica mi mensaje. Si creen en mí, serán igual de felices que tú. Di que eres mi hijo, mi enviado más especial, y te prometo que viviréis felices para siempre.
Este, embelesado con las palabras del Señor, tardó poco en salir del río e ir predicando el mensaje de Dios, diciendo que el propio Señor le había enviado. Al estar en el siglo XXI se le diagnosticó psicosis temporal y se le dejó reposando durante días en cama hasta encontrarse en sus plenas facultades mentales de nuevo, pero si esto hubiera sucedido dos mil años atrás, todo el mundo se lo hubiera creído. Y es que la religión de cualquier tipo es un pequeño delirio del ser humano.

Frase de la semana.

"Cuando escucho a Wagner, me entran ganas de invadir Polonia." - Woody Allen.

jueves, 21 de enero de 2010

Recognize her?

Escribía frases sin sentido aparente en la palma de su mano, cosas que tan sólo ella entendía. Seguía distraída el jugueteo de las ardillas que se podía observar desde la ventana de la clase, mientras el profesor explicaba cosas que sólo la dejaban más perdida todavía. Entonces mira hacia su izquierda y ve una cara que le sonríe. "Que se joda", piensa, y vuelve la cabeza al frente de nuevo. No estaba de humor para gracias, ni risas, ni saludos estúpidos. Simplemente no estaba de humor.
Llevaba así bastantes días, lo único que quería era interrumpir en medio de cualquier clase para poder marcharse e irse corriendo al baño a llorar o a escribir en ese cuaderno con textos incompletos, el famoso "cuaderno del terror", como así acostumbraba ella a llamar a su libreta.
Últimamente la frase que más oía era "Puedes hacerlo mejor". Claro, como si ellos supiesen lo que le pasaba por la mente.
Muchas veces se imaginaba a sí misma tendida en el suelo, reloj parado en mano, con sangre alrededor de su muñeca, inconsciente y con una nota al lado que ponía: "No estaba preparada para este mundo, me equivoqué de momento, supongo. No os sintáis culpables. Os quiere, Amy." La idea de suicidio estaba ya muy arraigada en ella y era difícil detenerla. Su novio, sus amigos, sus familiares... Es decir, todos, seguían con impaciencia el "tic, toc" de ese reloj que Amy tanto detestaba: El tiempo y el espacio eran una mera ilusión del ser humano.

Y aquí está Amy otra vez, aunque ahora sin cigarrillo en mano, escribiendo en el cuaderno del terror frases sin sentido e incompletas. Toda una historia enfermiza contada a trozos de manera metafórica.

lunes, 18 de enero de 2010

Lo más depresivo que he escrito.

Su recuerdo permanecía ahí, intacto. Nadie lo había removido de su sitio jamás porque él no lo permitía. Intentó recordar, aparte del sabor amargo que le había dejado en el alma la pérdida de Amy, algunos otros recuerdos de su adolescencia, pero pocos le venían a la cabeza. "Supongo que prefiero no recordarlos.", pensó.
Entonces fue cuando se acordó de nuevo de ella. De sus ojos, de sus labios, su sonrisa, de su cara en general. Esa cara al principio alegre que, con el paso del tiempo, se fue transformando en una cara inexpresiva... Porqué le había hecho eso, él no lo sabía. Cuándo iba a volver, tampoco.
Decidió que ya había pensado lo suficiente en ella y que era hora de hacer algo. Agarró el teléfono y marcó el primer número que se le vino a la mente, a ver si había alguien en la otra línea que pudiese alegrarle el día o darle algo de conversación. "Me siento jodidamente solo..." Eso era lo que más se repetía a sí mismo desde hacía ya varios meses.
La fama. La fama era la culpable de todos sus males, era ella la que había hecho que acabase con falsos amigos que habían estado a su lado por puro interés. Él sabía que ya no tenía solución, que ni siquiera su psicóloga le podía ayudar, y las pastillas que su psiquiatra le recetaba eran más de lo mismo, pura bazofia. Entonces es cuando le venía a la mente otra frase que también se repetía constantemente a sí mismo: "El mundo no es perfecto. Mi gloria y mi vida se acabaron hace ya tiempo, así que no sé qué sigo haciendo aquí."
Tras intentar contactar con cualquier persona que se ofreciese a hacerle compañía por teléfono sin obtener respuesta, cogió su abrigo rapidamente y salió a la calle. Era invierno, pero si había una única cosa que le gustase era dar largos paseos por Berlín en época invernal. Anduvo tranquilamente por la Kufürstendamm Straße hasta llegar a la Breitscheid Straße donde había unos puestos navideños a su parecer graciosos y curiosos. Los estuvo echando un vistazo durante un rato sin librarse de las preguntas a las que ya estaba acostumbrado:
- ¿Pero tú eres el de...?
- Sí, el mismo. Encantado.
- ¡Joder, tío, pensaba que estabas muerto! ¿Hace cuánto que no apareces por televisión?
- Unos diez años, sí... Ha llovido mucho desde aquellos días. - contestaba sonriendo. Al fin y al cabo esa era una parte de su trabajo que nunca tendría que dejar por mucho que dejase de aparecer en los medios. Es el alto precio de la fama, de sus errores adolescentes, de haber sido tan polémico en su época. .
De repente, en medio de una conversación, su mirada se desvió y se clavó en una mujer de pelo castaño y ojos verdes. "Es ella", pensó. "No me lo puedo creer, esto no puede ser cierto..."
En efecto, era ella.
¿Qué sucedió tras ello?
Él se quitó la vida.

sábado, 16 de enero de 2010

Ortega y Gasset.

Yo soy yo y mi circunstancia.
"Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral."
"El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho".
"El esfuerzo inútil conduce a la melancolía".
"El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza".
" El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es pensar".

Apuntaría muchas más, pero no quiero aburrir :)

miércoles, 6 de enero de 2010

Amor.



Es curioso cómo muchas veces uno se tiene a sí mismo todo el rato enfrente y no es capaz de ver su verdadero yo.
Ahora sigo caminando por las mismas calles de siempre: risa, felicidad, fiestas, calor, estrellas, calma... Risa, paz, cariño... Sí, eso también lo veo, pero n o encuentro, por mucho que observe ahí arriba, la palabra amor. Decido bajar la vista, meterme en mí misma: tampoco lo veo. ¿Dónde se ha metido?
Acabo mi trayecto frustrada. ¿Es que acaso el amor no existe? Irónicamente, aunque no lo encuentro, sigo creyendo ciegamente en que existe.