martes, 14 de diciembre de 2010
Psicomaquia.
Mirada nerviosa, semblante aparentemente sereno, ojos que lo dirían todo si no fuese porque a veces son incapaces de expresar nada; y yo sigo ahí, en ese mismo puñetero sitio de todos los días, aguardando, esperando, desengañándome.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Desencanto.
Aún nos quedan las canciones, las nubes, el Sol; los cafés, las películas y, quizás, el más profundo reconocimiento por parte de aquellos en los que tú jamás apostaste.
miércoles, 13 de octubre de 2010
25 to life.
Es difícil aprender a tomar decisiones, a establecer cuál es el límite, a considerar apropiado callarse cuando es oportuno y viceversa. De todas maneras, nadie puede hacer que pare de pensar, y quizá esto sea lo más relevante.
domingo, 10 de octubre de 2010
Simplicidad.
Muchas veces la única solución está en el sinsentido de no ser, el de quedarse quieto para ver quién se queda contigo, ya que son los demás los que te hacen ser quién eres, aunque a veces duela.
martes, 5 de octubre de 2010
Cartas marruecas - LIII
Ayer estábamos Nuño y yo al balcón de mi posada viendo a un niño jugar con una caña adornada de cintas y papel dorado.
-¡Feliz edad -exclamé yo-, en que aún no conoce el corazón las penas verdaderas y falsos gustos de la vida! ¿Qué le importan a este niño los grandes negocios del mundo? ¿Qué daño le pueden ocasionar los malvados? ¿Qué impresión pueden hacer las mudanzas de la suerte próspera o adversa en su tierno corazón? Los caprichos de la fortuna le son indiferentes. ¡Dichoso el hombre si fuera siempre niño!
-Te equivocas -me dijo Nuño-. Si se le rompe esa caña con que juega; si otro compañero se la quita; si su madre le regaña porque se divierte con ella, le verás tan afligido como un general con la pérdida de la batalla, o un ministro en su caída. Créeme, Gazel, la miseria humana se proporciona a la edad de los hombres; va mudando de especie conforme el cuerpo va pasando por edades, pero el hombre es mísero desde la cuna al sepulcro.
viernes, 1 de octubre de 2010
Ego.
martes, 28 de septiembre de 2010
No eres tú, soy yo.
viernes, 3 de septiembre de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Él.
Ella.
Tired.
jueves, 15 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
lunes, 28 de junio de 2010
Segueixo un gos fet de música i de pluja...
jueves, 17 de junio de 2010
Worlds apart.
Andaba tambaleándome hacia los lados, mirando a la gente que pasaba, rezando para poder comprender algo, pero no... Ahí me quedé.
domingo, 13 de junio de 2010
El árbol de la ciencia.

Séptima parte:
LA EXPERIENCIA DEL HIJO
I. El derecho a la prole (fragmento)
"Unos días más tarde se presentaba Andrés en casa de su tío. Gradualmente llevó la conversación a tratar de cuestiones matrimoniales, y después dijo:
- Tengo un caso de conciencia.
- ¡Hombre!
- Sí. Figúrese usted que un señor a quien visito, todavía joven, pero artrítico, nervioso, tiene una novia, antigua amiga suya, débil y algo histérica. Este señor me pregunta: ¿Usted cree que me puedo casar? Y yo no sé qué contestarle.
- Yo le diría que no- contestó Iturrioz- Ahora, que él hiciera después lo que quisiera.
- Pero hay que darle una razón.
- ¡Qué más razón! Él es casi un enfermo, ella también; él vacila... Basta, que no se case.
- No, eso no basta.
- Para mí sí; yo pienso en el hijo; yo no creo, como Calderón, que el mayor delito del hombre sea el de haber nacido. Esto me parece una tontería poética. El delito mayor del hombre es hacer nacer.
- ¿Siempre? ¿Sin excepción?
- No. Para mí el criterio es éste: se tiene hijos sanos a quienes se les da un hogar, protección, educación, cuidados..., podemos otorgar la absolución a los padres; se tienen hijos enfermos, tuberculosos, sifilíticos, neuroasténicos, consideramos criminales a los padres.
- ¿Pero eso se puede saber con anterioridad?
- Sí, yo creo que sí.
- No lo veo tan fácil.
- Fácil no es, pero sólo el peligro, sólo la posibilidad de engendrar una prole enfermiza debía bastar al hombre para no tenerla. El perpetuar el dolor en el mundo me parece un crimen."
- El árbol de la ciencia, Pío Baroja.
sábado, 12 de junio de 2010
Decadencia.
No sabía cómo reaccionar ante aquella situación: Se encontraba sentada encima de mí, mirando a la nada, y con una media sonrisa enigmática dibujada en su rostro. ¿Por qué me costaría tanto comprenderla? La acariciaba la espalda y recorría su torso con mis dedos, y no sabía bien por qué, pero me hacía sentir bien. Me pregunté, en medio de aquel pacífico silencio, si ella se habría figurado que, desde nuestro último encuentro en aquella bulliciosa plaza, había habido muchas más aparte de ella. También me pregunté si sabría que, a pesar de todo, nadie me había hecho sentir como ella. Por supuesto, todo aquello se quedó como un pensamiento que no salió de mis labios. Ojalá pudiera haberlo hecho palabra...
De repente, acercó su cabeza a la mía, y nuestros labios se juntaron. Había esperado demasiado ese momento, tanto, que la aparté con mis brazos y eché a andar hacia mi casa.
¿Por qué me costaría tanto comprenderla?
viernes, 11 de junio de 2010
Pseudo libertad.
lunes, 7 de junio de 2010
A través del cristal.

martes, 1 de junio de 2010
Φóβoς. Sommer.
El hombre débil no debería tener cavida en este mundo, supongo, pero todos y cada uno de nosotros lo somos.
Bienvenidos de nuevo al show de Shiloh, Alicia, y el compañero, aunque últimamente poco conocido, Φóβoς.
lunes, 31 de mayo de 2010
Verano.
En cuanto llega, me da la impresión de que las cosas no marchan como deberían: mantengo los ojos constantemente semi cerrados ante el ataque del Sol; sus rayos son tan brillantes que dan la sensación constante de estar sumido en una especie de sueño, como si todo fuese irreal, y no es nada agradable. Como no tengo nada que hacer, busco desesperadamente un hobby, pero todo me aburre, todo es tedioso e inaguantable, básicamente porque hay demasiado calor como para poder concentrarse en algo, y los únicos sitios donde me encuentro a gusto son Berlín y el gimnasio, no sé bien por qué.
No soporto el parón vacacional del verano. El mundo, estresado y lleno de actividades, detiene el reloj durante unos tres meses, y todo se vuelve demasiado feliz y relajante, tan feliz que me causa desagrado. ¿De dónde saca la gente esa energía y felicidad? Soy incapaz de comprenderlo, de verdad, yo necesito presión para poder vivir, necesito la adrenalina académica, necesito mis metas constantes y retos estúpidos pero inalcanzables. Supongo que por eso me voy a estudiar alemán durante el verano, para mantener mi cabeza ocupada en algo que me reporte beneficios.
Y a mí me importa un bledo quedarme blanca como si me hubiese tirado los tres meses metida en una lúgubre cueva llena de murciélagos a lo gótico, lo que no quiero es contagiarme de un espíritu veraniego desagradable. Es tan feliz que es hasta falso.
Ahora, no me preguntéis por qué lo odio tanto, porque esas razones de arriba tan sólo son superficiales. Supongo que es porque todos los veranos mantengo altas expectativas sobre éste y creo que va a ser alucinante, y siempre acabo con problemas variados y aburrida como una cabra.
A ver si este verano cambia algo...
jueves, 20 de mayo de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
Cubículo.
Sé que he estado ya aquí. Lo siento, noto el frío, el olor de la lluvia mojada bajo mis pies. Te siento a ti, la hostilidad de tu mirada, tu suma fragilidad, los recuerdos rotos por el espejo de la memoria.
Oigo un nombre, pero no quiero escucharlo. Me grita, me suplica, pero prefiero ignorarlo. Paso por aquel banco, paseo por entre los jardines, y una niña, escondida entre los altos matorrales, me mira de reojo y me sonríe. Me acerco a ella, sé que ya la conozco de antes. Me agarra y me mira suplicante, pero no sé qué me pide. Huyo, mas a la vez quiero quedarme. Me rodea el cuello con sus manos, me está asfixiando y yo la dejo.
Me levanto de la cama, clavo la chincheta en una de las cuatro paredes de mi diminuto cubículo, y pienso en ti.
miércoles, 14 de abril de 2010
En el Retiro.
lunes, 12 de abril de 2010
Courage.
Alicia, una batalla no hace la guerra.
lunes, 5 de abril de 2010
Bienvenidos a la depresión.
sábado, 27 de marzo de 2010
La colmena, I.
sábado, 20 de marzo de 2010
Time of our lives.
viernes, 12 de marzo de 2010
Vuelva usted mañana.
Un extranjero de éstos fué el que se presentó en mi casa, provisto de competentes cartas de recomendación para mi persona. Asuntos intrincados de familia, reclamaciones futuras, y aun proyectos vastos concebidos en París de invertir aquí sus cuantiosos caudales en tal cual especulación industrial o mercantil, eran los motivos que a nuestra patria le conducían.
Acostumbrado a la actividad en que viven nuestros vecinos, me aseguró formalmente que pensaba permanecer aquí muy poco tiempo, sobre todo si no encontraba pronto objeto seguro en que invertir su capital. Parecióme el extranjero digno de alguna consideración, trabé presto amistad con él, y lleno de lástima traté de persuadirle a que se volviese a su casa cuanto antes, siempre que seriamente trajese otro fin que no fuese el de pasearse. Admiróle la proposición, y fué preciso explicarme más claro.
--Mirad --le dije--, monsieur Sans-délai, que así se llamaba; vos venís decidido a pasar quince días, y a solventar en ellos vuestros asuntos.
--Ciertamente --me contestó--. Quince días, y es mucho. Mañana por la mañana buscamos un genealogista para mis asuntos de familia; por la tarde revuelve sus libros, busca mis ascendientes, y por la noche ya sé quién soy. En cuanto a mis reclamaciones, pasado mañana las presento fundadas en los datos que aquél me dé, legalizados en debida forma; y como será una cosa clara y de justicia innegable (pues sólo en este caso haré valer mis derechos), al tercer día se juzga el caso y soy dueño de lo mío. En cuanto a mis especulaciones, en que pienso invertir mis caudales, al cuarto día ya habré presentado mis proposiciones. Serán buenas o malas, y admitidas o desechadas en el acto, y son cinco días; en el sexto, séptimo y octavo, veo lo que hay que ver en Madrid; descanso el noveno; el décimo tomo mi asiento en la diligencia, si no me conviene estar más tiempo aquí, y me vuelvo a mi casa; aún me sobran de los quince, cinco días.
Al llegar aquí monsieur Sans-délai, traté de reprimir una carcajada que me andaba retozando ya hacía rato en el cuerpo, y si mi educación logró sofocar mi inoportuna jovialidad, no fué bastante a impedir que se asomase a mis labios una suave sonrisa de asombro y de lástima que sus planes ejecutivos me sacaban al rostro mal de mi grado.
--Permitidme, monsieur Sans-délai --le dije entre socarrón y formal--, permitidme que os convide a comer para el día en que llevéis quince meses de estancia en Madrid.
--¿Cómo?
--Dentro de quince meses estáis aquí todavía.
--¿Os burláis?
--No por cierto.
--¿No me podré marchar cuando quiera? ¡Cierto que la idea es graciosa!
--Sabed que no estáis en vuestro país activo y trabajador.
--¡Oh!, los españoles que han viajado por el extranjero han adquirido la costumbre de hablar mal [siempre] de su país por hacerse superiores a sus compatriotas.
--Os aseguro que en los quince días con que contáis, no habréis podido hablar siquiera a una sola de las personas cuya cooperación necesitáis.
--¡Hipérboles! Yo les comunicaré a todos mi actividad.
--Todos os comunicarán su inercia.
Conocí que no estaba el señor de Sans-délai muy dispuesto a dejarse convencer sino por la experiencia, y callé por entonces, bien seguro de que no tardarían mucho los hechos en hablar por mí.
Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un genealogista, lo cual sólo se pudo hacer preguntando de amigo en amigo y de conocido en conocido; encontrámosle por fin, y el buen señor, aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que necesitaba tomarse algún tiempo; instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos diéramos una vuelta por allí dentro de unos días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días: fuimos.
--Vuelva usted mañana --nos respondió la criada--, porque el señor no se ha levantado todavía.
--Vuelva usted mañana --nos dijo al siguiente día--, porque el amo acaba de salir.
--Vuelva usted mañana --nos respondió al otro--, porque el amo está durmiendo la siesta.
--Vuelva usted mañana --nos respondió el lunes siguiente--, porque hoy ha ido a los toros.
--¿Qué día, a qué hora se ve a un español? Vímosle por fin, y Vuelva usted mañana --nos dijo--, porque se me ha olvidado. Vuelva usted mañana, porque no está en limpio.
A los quince días ya estuvo; pero mi amigo le había pedido una noticia del apellido Díez, y él había entendido Díaz y la noticia no servía. Esperando nuevas pruebas, nada dije a mi amigo, desesperado ya de dar jamás con sus abuelos.
- Mariano José de Larra.
Echoes in the dark.
domingo, 28 de febrero de 2010
Chica poeta.
Ella temía todo, y no paraba de recordarse una frase: ¿te imaginas un mundo sin preguntas hipotéticas?
Hacía demasiado que no se encontraba así de mal.
Is this love? Crossroads, chapter III
Life is difficult, my friend.|| CROSSROADS
lunes, 22 de febrero de 2010
Love and its fears...
Love.
viernes, 19 de febrero de 2010
Misteriosament feliç.

Porque soy de las pocas personas que conozco a las que les apasiona el catalán, y porque este poema me deja absolutamente sin aliento.
Penso en el gos que, solitari, anava
rere el taüt de Mozart: puc seguir-lo
alhora en els compassos del piano
i en els camins que fa l'aigua en els vidres.
Misteriosament feliç, segueixo un gos
fet de música i de pluja.
y pienso en aquel perro solitario
que iba detras del ataúd de Mozart.
Le sigo en los compases de este piano
y en los caminos que dibuja el agua
al irse deslizanado en los cristales.
Voy, misteriosamente feliz, siguiendo a un perro
hecho a la vez de música y de lluvia.
jueves, 18 de febrero de 2010
¡Oh! ¡Qué bonito! Por cierto... ¿Qué significa?
domingo, 14 de febrero de 2010
Mi asidero personal.
jueves, 11 de febrero de 2010
Primer flashback.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Discusión y sentimientos desordenados.
sábado, 6 de febrero de 2010
Dust in the wind.
viernes, 29 de enero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
Quiero.
sábado, 23 de enero de 2010
¿Harto de textos tristes? ¿Los prefieres delirantes?

Llevaba días caminando y no tenía nada que comer, se moría de hambre. De repente, en medio del camino, unas setas de vivos colores parecían llamarlo... ¿Parecían llamarlo? ¡Qué va! Podía oír hablar a una de ellas perfectamente: "Hola, soy una seta grande y jugosa. ¿Tienes hambre? Pruébame." - le sugería, con una sonrisa. Él se acercó lentamente con la baba colgando y estuvo contemplándola durante más de cinco minutos hasta que, lentamente, la arrancó del suelo. Al arrancarla vio cómo la seta le decía de nuevo: "Pruébame, pruébame...", así que lo hizo. Sin limpiarla se la llevó a la boca y la masticó con gusto hasta tragársela por completo. Entonces, poco tiempo después, comenzó a sentirse extraño. Se palpó la cara y se encontró con un bulto picudo enorme en su frente. Se acercó a un río color naranja y contempló su reflejo. "¡Madre mía, soy un unicornio!" exclamó, tras haberse visto un par de veces en el río, y comenzó a reír sin parar mientras daba brincos de alegría. En uno de sus saltos, cayó al agua y, dejándose llevar por la corriente, conversaba con los demás seres del bosque. Elfos, gruñones y avariciosos, gnomos, los más raros de todos y, finalmente, con los que mejor se llevaba, con sus hermanos de sangre, los Sasquatch. La traducción de todos estos seres llevados a la vida real serían las piedras como gnomos, los árboles que descansaban a ambos lados del río como los Sasquatch y alguna que otra rana que comía moscas de manera desinteresada apoyadas en un nenúfar, como los elfos.
jueves, 21 de enero de 2010
Recognize her?
lunes, 18 de enero de 2010
Lo más depresivo que he escrito.
sábado, 16 de enero de 2010
Ortega y Gasset.
miércoles, 6 de enero de 2010
Amor.

Es curioso cómo muchas veces uno se tiene a sí mismo todo el rato enfrente y no es capaz de ver su verdadero yo.








