jueves, 22 de julio de 2010
Ella.
Ella esperaba, cada tarde, en aquella pequeña cafetería de barrio, imaginando cómo sería su vida si hubiese tomado diferentes decisiones a las que tomó. Eso para ella era un buen entretiempo, no era algo que la entristeciera, a pesar de que la gente que la veía, tarde tras tarde, apoyada en aquella barra, se compadeciese de ella. Si ella en realidad era feliz, ella tenía todo lo que quería, lo único que anhelaba era la soledad, nunca le gustó sentirse acompañada. En aquel viaje, cuanto menos se confiase de los demás, mejor.
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