¿Cómo eres capaz de elevar mi espíritu hasta extremos que ni yo misma conocía que existían? ¿Cómo eres capaz de producir esas sensaciones asociadas a recuerdos de tantos tipos?¿Te has dado cuenta de que, lejos de de haber muerto, sigues completamente vivo; de que aunque esa guitarra vieja haya dejado de sonar, en mí tú quedarás para siempre?
Es lo que yo siento, es lo que quiero sentir durante toda mi vida. Mientras tú, dulce melodía, me acompañes a lo largo de mis exhaustivos viajes espirituales, todo se podrá ir contigo. Fuiste mi primer amor y jamás lo olvidaré, por mucho que quedes guardado entre cajones, o por mucho que te quieras esconder.
Me hiciste bailar, soñar con cosas imposibles, me hiciste sentirme princesa durante horas mientras buscaba el maquillaje perfecto para esconderme durante años. Tú eras y eres esa vía de escape cuando todo va mal, cuando la famosísima crisálida me mantiene atrapada y ahogada hasta el cuello.
Pero, ¿cuándo comprenderé que jamás seré esa princesa perfecta que simulo ser cuando me acompañas? Sinceramente, prefiero no abrir esa ventana. Quiero quedarme así el máximo tiempo, porque, esa princesa perfecta no seré jamás en la realidad, pero cuando estás conmigo, lo soy, sin que me quepa la mínima duda acerca de ello.
Esa autoestima que no encuentro por ninguna parte aparece de repente cuando escucho esas voces, ese piano, esa guitarra...Tú me recuerdas que a pesar de que ahora mismo no sé quién soy, esas canciones lo guardan todo, me ponen en contacto conmigo misma.
Y ahora, rememorando lo que significas para mí, soy consciente de que sé más de mí de lo que pensaba, y de que si soy capaz de amarte, soy capaz de amarme.
Nunca pensé en rendirte un homenaje de esta manera, pero es el momento perfecto, así lo he sentido.