domingo, 29 de noviembre de 2009

·Cheers·

Un aplauso por esa amistad recuperada, por ese humor que nunca se pierde, por poder construir una pequeña madriguera de la nada, por el ánimo incansable que busca sin cesar su objetivo último.
Una lágrima por todo lo que está pasando y lo que queda por sufrir, por saber que todo podría ir mucho mejor, por no poder confiar en uno mismo, por no poder salir de la crisálida.
Una sonrisa por ese beso romántico, ese beso apasionado, ese beso de esperanza y ese abrazo que consuela; al igual que un esbozo de tristeza por las almas en pena, por el tedio y la poca valentía.
Todo en esta vida es absoluta y puramente ambivalente, eso está claro.


·Trust·

Todo mi cuerpo está en tensión, sé que ahora no tengo escapatoria y no me puedo mover. Es someterse o caer en un barranco mayor.
¿Por qué no viniste a rescatarme cuando más te lo pedí? ¿Tuviste que esperar a que estuviese al borde del precipicio, eh?
Así es como actúa el ser humano, y lo peor es que no actúa así sólo con los demás, sino que también con uno mismo: Nos vamos dejando, pensando que nada malo puede pasar; vemos el futuro tan distante, como si no fuese una realidad nuestra, como si todo lo que nos cuentan no fuera nuestro problema, que al final está sujeto con unas pinzas que a la mínima te pueden fallar.
Está bien confiar en la gente, pero tampoco demasiado. Empieza por creer en ti mismo y en lo que puedes hacer antes que dejar que la amistad te deje al borde del barranco.

domingo, 22 de noviembre de 2009

·Music saves my soul·

¿Cómo eres capaz de elevar mi espíritu hasta extremos que ni yo misma conocía que existían? ¿Cómo eres capaz de producir esas sensaciones asociadas a recuerdos de tantos tipos?
¿Te has dado cuenta de que, lejos de de haber muerto, sigues completamente vivo; de que aunque esa guitarra vieja haya dejado de sonar, en mí tú quedarás para siempre?
Es lo que yo siento, es lo que quiero sentir durante toda mi vida. Mientras tú, dulce melodía, me acompañes a lo largo de mis exhaustivos viajes espirituales, todo se podrá ir contigo. Fuiste mi primer amor y jamás lo olvidaré, por mucho que quedes guardado entre cajones, o por mucho que te quieras esconder.
Me hiciste bailar, soñar con cosas imposibles, me hiciste sentirme princesa durante horas mientras buscaba el maquillaje perfecto para esconderme durante años. Tú eras y eres esa vía de escape cuando todo va mal, cuando la famosísima crisálida me mantiene atrapada y ahogada hasta el cuello.
Pero, ¿cuándo comprenderé que jamás seré esa princesa perfecta que simulo ser cuando me acompañas? Sinceramente, prefiero no abrir esa ventana. Quiero quedarme así el máximo tiempo, porque, esa princesa perfecta no seré jamás en la realidad, pero cuando estás conmigo, lo soy, sin que me quepa la mínima duda acerca de ello.
Esa autoestima que no encuentro por ninguna parte aparece de repente cuando escucho esas voces, ese piano, esa guitarra...Tú me recuerdas que a pesar de que ahora mismo no sé quién soy, esas canciones lo guardan todo, me ponen en contacto conmigo misma.
Y ahora, rememorando lo que significas para mí, soy consciente de que sé más de mí de lo que pensaba, y de que si soy capaz de amarte, soy capaz de amarme.
Nunca pensé en rendirte un homenaje de esta manera, pero es el momento perfecto, así lo he sentido.

sábado, 21 de noviembre de 2009

·El Sol y la nube·

Y me pregunto si durante esta tempestad algún día saldrá el Sol. Y él me respondió, sin dudar apenas un segundo, que el Sol ya brilla, pero que una nube lo esconde.
Y yo, tras esa respuesta, me sigo preguntando: ¿Quién es el Sol? Y es más, ¿Es que el Sol es demasiado tímido como para querer mostrar su cara, o es que la nube, caprichosa y enamorada del Sol, se ha quedado a vivir durante un tiempo en armoniosa compañía con la estrella? ¿Y qué pasó con aquel rayo que traspasó el alma contaminada de la nube, y llegó hasta su destino? Sin lugar a dudas, esa luz no era una falsa esperanza, sino que era mi más temido enemigo. Y el día en el que yo, haciendo acoplo de mi valor de crisálida, sople al viento palabras de amor, esperanza y, paradójicamente, de dolor, la niebla se irá disipando. El Sol en realidad, como él bien dijo, brilla y brillará para mí.
Sopla al viento, no temas perder. Sopla. Vive. Siente todo lo que tengas que sentir, crisálida indefensa y triste. Sufre, llora, comprende, vete resquebrajándote y que contigo, hilos cuidadosamente forjados por Doña Inseguridad, que con certeza lo hizo para protegerte, vayan contigo los polvos, la neblina, las nubles... pero por favor, que se quede para siempre la lluvia con algún que otro vestigio de que sigo, a pesar de ser mariposa, acordándome de quién fui.