lunes, 28 de junio de 2010
Segueixo un gos fet de música i de pluja...
Tú fuiste esa persona que me escuchó cuando lo necesitaba, que me secó las lágrimas, pero también, la que más me dejó llorar cuando lo necesitaba. Junto a ti, todo era un poco más cómodo, pero falso a la vez. De todas maneras, ¿a quién debería dar las gracias sino a ti? Aún a día de hoy, te sigo echando de menos; echo de menos la sencillez y la seguridad de saber que, si caigo, alguien va a estar detrás para levantarme y amortiguar la caída. Mentiría si dijera que, a pesar del tiempo, estás fuera del círculo. De alguna manera sí; pero nadie ha podido sustituir ese vacío que has dejado y que necesito rellenar.
jueves, 17 de junio de 2010
Worlds apart.
Me desperté en medio de la nada. Todo lo que me rodeaba me resultaba desconocido, estaba confusa.
Andaba tambaleándome hacia los lados, mirando a la gente que pasaba, rezando para poder comprender algo, pero no... Ahí me quedé.
Andaba tambaleándome hacia los lados, mirando a la gente que pasaba, rezando para poder comprender algo, pero no... Ahí me quedé.
domingo, 13 de junio de 2010
El árbol de la ciencia.

Séptima parte:
LA EXPERIENCIA DEL HIJO
I. El derecho a la prole (fragmento)
"Unos días más tarde se presentaba Andrés en casa de su tío. Gradualmente llevó la conversación a tratar de cuestiones matrimoniales, y después dijo:
- Tengo un caso de conciencia.
- ¡Hombre!
- Sí. Figúrese usted que un señor a quien visito, todavía joven, pero artrítico, nervioso, tiene una novia, antigua amiga suya, débil y algo histérica. Este señor me pregunta: ¿Usted cree que me puedo casar? Y yo no sé qué contestarle.
- Yo le diría que no- contestó Iturrioz- Ahora, que él hiciera después lo que quisiera.
- Pero hay que darle una razón.
- ¡Qué más razón! Él es casi un enfermo, ella también; él vacila... Basta, que no se case.
- No, eso no basta.
- Para mí sí; yo pienso en el hijo; yo no creo, como Calderón, que el mayor delito del hombre sea el de haber nacido. Esto me parece una tontería poética. El delito mayor del hombre es hacer nacer.
- ¿Siempre? ¿Sin excepción?
- No. Para mí el criterio es éste: se tiene hijos sanos a quienes se les da un hogar, protección, educación, cuidados..., podemos otorgar la absolución a los padres; se tienen hijos enfermos, tuberculosos, sifilíticos, neuroasténicos, consideramos criminales a los padres.
- ¿Pero eso se puede saber con anterioridad?
- Sí, yo creo que sí.
- No lo veo tan fácil.
- Fácil no es, pero sólo el peligro, sólo la posibilidad de engendrar una prole enfermiza debía bastar al hombre para no tenerla. El perpetuar el dolor en el mundo me parece un crimen."
- El árbol de la ciencia, Pío Baroja.
sábado, 12 de junio de 2010
Decadencia.
Apenas había mantenido contacto con ella en los últimos años, pero ahí estábamos los dos, sentados en el mismo banco de hacía tres inviernos, muertos de frío.
No sabía cómo reaccionar ante aquella situación: Se encontraba sentada encima de mí, mirando a la nada, y con una media sonrisa enigmática dibujada en su rostro. ¿Por qué me costaría tanto comprenderla? La acariciaba la espalda y recorría su torso con mis dedos, y no sabía bien por qué, pero me hacía sentir bien. Me pregunté, en medio de aquel pacífico silencio, si ella se habría figurado que, desde nuestro último encuentro en aquella bulliciosa plaza, había habido muchas más aparte de ella. También me pregunté si sabría que, a pesar de todo, nadie me había hecho sentir como ella. Por supuesto, todo aquello se quedó como un pensamiento que no salió de mis labios. Ojalá pudiera haberlo hecho palabra...
De repente, acercó su cabeza a la mía, y nuestros labios se juntaron. Había esperado demasiado ese momento, tanto, que la aparté con mis brazos y eché a andar hacia mi casa.
¿Por qué me costaría tanto comprenderla?
No sabía cómo reaccionar ante aquella situación: Se encontraba sentada encima de mí, mirando a la nada, y con una media sonrisa enigmática dibujada en su rostro. ¿Por qué me costaría tanto comprenderla? La acariciaba la espalda y recorría su torso con mis dedos, y no sabía bien por qué, pero me hacía sentir bien. Me pregunté, en medio de aquel pacífico silencio, si ella se habría figurado que, desde nuestro último encuentro en aquella bulliciosa plaza, había habido muchas más aparte de ella. También me pregunté si sabría que, a pesar de todo, nadie me había hecho sentir como ella. Por supuesto, todo aquello se quedó como un pensamiento que no salió de mis labios. Ojalá pudiera haberlo hecho palabra...
De repente, acercó su cabeza a la mía, y nuestros labios se juntaron. Había esperado demasiado ese momento, tanto, que la aparté con mis brazos y eché a andar hacia mi casa.
¿Por qué me costaría tanto comprenderla?
viernes, 11 de junio de 2010
Pseudo libertad.
Lo deprimente que es pensar que constantemente estamos eligiendo, y por lo tanto desechando multitud de opciones cada segundo... En realidad, es como si fuese una especie de libertad 'engañosa', pseudo determinismo. Lo que yo siempre he dicho, que la vida tan sólo es una ilusión.
lunes, 7 de junio de 2010
A través del cristal.
Dicen que hay, bastante lejos de aquí, una mampara de cristal la cual jamás podrá ser resquebrajada. No importa qué intentes hacer con ella, porque no se romperá. Es curioso, porque aquella mampara está protegida, a su vez, por unas paredes de cristal. Antes de llegar a ese pequeño cubículo, tienes que pasar por unos pequeños pasillos que te conducen a todos lados, pero sin llegar a ningún sitio en concreto, en realidad; y una vez que has conseguido escoger el camino adecuado, el cual te lleva directamente a la pequeña mampara, todo se vuelve un poco más amable, e incluso crees que no es necesario entrar en aquella pequeña burbuja... ¿Para qué? Se te olvida tu propósito, crees en la aparente felicidad eterna que te proporciona aquel lugar. Duermes plácidamente y, de repente te despiertas porque algo te ahoga. Ahora sólo quedan dos opciones: Luchar contra ello y acceder a la mampara, o morir ahí mismo. ¿Qué vas a elegir?



martes, 1 de junio de 2010
Φóβoς. Sommer.
Miedo, terror, pánico, angustia. Palpitaciones, mareos, ganas de vomitar; ver la vida a través de un velo o un vaso de cristal. ¿Me vas a decir a mí que merece la pena seguir luchando? Lamentablemente, el mayor instinto del hombre es de la supervivencia, y desafortunadamente lo acompaña la esperanza...
El hombre débil no debería tener cavida en este mundo, supongo, pero todos y cada uno de nosotros lo somos.
Bienvenidos de nuevo al show de Shiloh, Alicia, y el compañero, aunque últimamente poco conocido, Φóβoς.
El hombre débil no debería tener cavida en este mundo, supongo, pero todos y cada uno de nosotros lo somos.
Bienvenidos de nuevo al show de Shiloh, Alicia, y el compañero, aunque últimamente poco conocido, Φóβoς.
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