miércoles, 13 de octubre de 2010

25 to life.

Llevo toda mi vida persiguiendo el equilibrio, buscando algo que ni siquiera puede que se amolde a mí, queriendo saber más de lo que sé, pero menos de lo que podría saber. Me da pena pensar que, al final, lo más probable es que estemos solos en este mundo, que la felicidad y la tristeza sean hermanas gemelas que compartan cuarto en nuestro interior. La sensación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor prevalece en mí.
Es difícil aprender a tomar decisiones, a establecer cuál es el límite, a considerar apropiado callarse cuando es oportuno y viceversa. De todas maneras, nadie puede hacer que pare de pensar, y quizá esto sea lo más relevante.

domingo, 10 de octubre de 2010

Simplicidad.

Ella lo sabía, todo aquello no estaba hecho para ella. ¿Qué le importaba a ella las prisas por resolver su vida en cinco minutos? ¿Cuándo perdió aquel resquicio de dignidad que le quedaba? Y lo más importante, ¿Quién era? Porque definitivamente no era quien quería ser.
Muchas veces la única solución está en el sinsentido de no ser, el de quedarse quieto para ver quién se queda contigo, ya que son los demás los que te hacen ser quién eres, aunque a veces duela.

martes, 5 de octubre de 2010

Cartas marruecas - LIII

Ayer estábamos Nuño y yo al balcón de mi posada viendo a un niño jugar con una caña adornada de cintas y papel dorado.

-¡Feliz edad -exclamé yo-, en que aún no conoce el corazón las penas verdaderas y falsos gustos de la vida! ¿Qué le importan a este niño los grandes negocios del mundo? ¿Qué daño le pueden ocasionar los malvados? ¿Qué impresión pueden hacer las mudanzas de la suerte próspera o adversa en su tierno corazón? Los caprichos de la fortuna le son indiferentes. ¡Dichoso el hombre si fuera siempre niño!

-Te equivocas -me dijo Nuño-. Si se le rompe esa caña con que juega; si otro compañero se la quita; si su madre le regaña porque se divierte con ella, le verás tan afligido como un general con la pérdida de la batalla, o un ministro en su caída. Créeme, Gazel, la miseria humana se proporciona a la edad de los hombres; va mudando de especie conforme el cuerpo va pasando por edades, pero el hombre es mísero desde la cuna al sepulcro.

viernes, 1 de octubre de 2010

Ego.

El tiempo va pasando, vas conociendo mejor a la gente. Te das cuenta de que no todo es tan perfecto como creíste en un comienzo y que, por supuesto, todo tiene fallos. Incluso, quién sabe, puedes llegar a descubrir que esa persona que en un principio era tu "alma gemela", ahora tan sólo es alguien que, lejos de agradarte, no aguantas. A través de los demás te reflejas tú mismo, lo quieras o no. A veces duele, porque finalmente acabas viendo cosas que preferirías ignorar, pero por lo menos yo, prefiero conocer aquello sobre mí que los demás no soportan y enfrentarme a ello que estar escondiéndome de ello toda la vida. A veces pienso que, en efecto, es imposible tener amigos o querer alguien si no te quieres a ti mismo.