sábado, 11 de febrero de 2012

La espera.

Es muy difícil intentar ver más allá de lo que presenta una puerta cerrada.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Honestidad pt. IV

Se tumbó en el césped mojado de la facultad y sumida en una situación de profundo silencio se dedicó a observar las estrellas. En ese momento sólo estaban sus pensamientos, su circunstancia y ella.
Una sucesión de recuerdos se volvieron lúcidos en su memoria. Algunos de esos recuerdos eran agradables y otros no tanto; pero absolutamente todos le llegaron al alma.
¿Cambiaría aquel momento por cualquier otra cosa? Desde luego que no. Le había costado mucho tiempo asimilar que aquel camino habría de recorrerlo sola, y ahora que lo había comprendido se sentía viva y llena. En el fondo había aprendido a despojarse de la idea de necesitar a los demás para ser ella misma. Ella no era como los demás y los demás no eran como ella. No necesitaba la falsa honestidad de nadie, aunque al principio le costase demasiado aceptarlo.
¿Le quedaba, a pesar de todo, alguna otra opción? En efecto. Podía someterse. Aquello por experiencia sabía que le resultaría a corto plazo gratificante, y que le fustigaría con el tiempo; y por ello no lo haría, no volvería a pisar aquellas vías. ¿Por qué? Porque se apreciaba lo suficiente como para sacar la fuerza de ningún lado y ser fiel a sus principios.
¿En algún momento o en algún lugar llegaría a confiar y a amar de nuevo? Por supuesto. Jamás había dejado de amar, y jamás lo haría. El mundo tenía, paradójicamente, demasiado que ofrecerle.