Me siento viva tan sólo cuando el resto duerme en compañía, es entonces cuando me encuentro. Durante el día elevamos instintivamente el nivel de la voz, de la música, y de nuestra fortaleza interior porque la sociedad es invasiva y no podemos no estar al acecho constantemente. Nos sentimos atacados y aún así vivimos en la ilusión de que no es así.
Hace ya un tiempo me planteo si quedarse solo es una buena opción para estar tranquilo y en armonía con la vida. En la sociedad es inevitable no pudrirse, la voluntad de uno sirve de poco. ¿Es la solución la ataraxia, la resignación? Para algunos lo es, pero tengo claro que para mí no.
Supongo que también jugará un papel importante el tipo de personas de las que te rodees y tus expectativas con respecto a los demás. Creo con la mano en el corazón que todos pecamos de ilusos en este último punto. Me cuesta creer de verdad que haya tantísima gente que espere tanto de los demás y que sean incapaces de mirar en su interior y darse cuenta de que, en el fondo, no obtienen ese afecto o esa empatía de la que se creen merecedores porque en realidad no están en su derecho, porque en el fondo se están ahogando en su propio egocentrismo.
Supongo que la conclusión es que no esperes de los demás lo que en tu corazón sientes que debes esperar - los sentimientos y la autopercepción y autoconcepto engañan, en serio - si no que mantengas tus expectativas en un nivel realista basado en la experiencia. Esa empatía hay que ganársela, no puedes esperarla de cualquiera. Y sobre todo recuerda por encima de todas las cosas que al final sólo te tienes a ti mismo. Todos tenemos un pequeño ególatra en nuestro interior.
martes, 20 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Pensamientos desordenados.
No hay mayor desgracia que sentirse solo al no encontrarse. La soledad no es soledad sin la carencia de uno mismo.
Todas las señales se centran en un mismo objetivo que en mi mente se va haciendo cada vez más lúcido. Ya no hay rencor, no hay prejuicios, sólo me encuentro ante la realidad de mi ser. Cada vez que siento los pies mojados de la dependencia aplastándome y ahogándome no puedo sino rendirme ante ese poder inmenso que acaba con mi voluntad.
Soy una máquina trabajando bajo las herramientas del drama; intento satisfacer a un impostor. La vida es más agradable si sabes levantarte cuando toca.
Todas las señales se centran en un mismo objetivo que en mi mente se va haciendo cada vez más lúcido. Ya no hay rencor, no hay prejuicios, sólo me encuentro ante la realidad de mi ser. Cada vez que siento los pies mojados de la dependencia aplastándome y ahogándome no puedo sino rendirme ante ese poder inmenso que acaba con mi voluntad.
Soy una máquina trabajando bajo las herramientas del drama; intento satisfacer a un impostor. La vida es más agradable si sabes levantarte cuando toca.
domingo, 4 de marzo de 2012
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