miércoles, 21 de abril de 2010

Cubículo.















Sé que he estado ya aquí. Lo siento, noto el frío, el olor de la lluvia mojada bajo mis pies. Te siento a ti, la hostilidad de tu mirada, tu suma fragilidad, los recuerdos rotos por el espejo de la memoria.

Oigo un nombre, pero no quiero escucharlo. Me grita, me suplica, pero prefiero ignorarlo. Paso por aquel banco, paseo por entre los jardines, y una niña, escondida entre los altos matorrales, me mira de reojo y me sonríe. Me acerco a ella, sé que ya la conozco de antes. Me agarra y me mira suplicante, pero no sé qué me pide. Huyo, mas a la vez quiero quedarme. Me rodea el cuello con sus manos, me está asfixiando y yo la dejo.
Me levanto de la cama, clavo la chincheta en una de las cuatro paredes de mi diminuto cubículo, y pienso en ti.

miércoles, 14 de abril de 2010

En el Retiro.

Pero una tarde cualquiera- aunque precisamente la de hoy- se puede ir deshaciendo el mundo en el mirar de nuestros ojos. Y aquí y ahora, cuando me están llamando el agua, el aire y el trino de los pájaros, lo que yo escucho con la memoria de mi sangre, lo que yo vivo, no me llama.

Luis Rosales.

lunes, 12 de abril de 2010

Courage.

Y me prometí que jamás, y quiero decir jamás, volvería a pasar por lo que pasé. Me llené de coraje para combatir contra mí misma y ser fuerte de una vez por todas, y no pienso caer en un pozo tan profundo en mucho tiempo, lo aseguro.
Alicia, una batalla no hace la guerra.

lunes, 5 de abril de 2010

Bienvenidos a la depresión.

Las manos tiemblan tras el último café, las tenazas asfixian con crueldad los estados de conciencia; los atan, como si de cadenas de hierro se trataran; la respiración se entrecorta, el sudor recorre el cuerpo del débil y le imposibilita pensar. Su mente se tensa, la mirada se bloquea y el corazón resiste al dolor con fuerza.