viernes, 29 de enero de 2010

¿Dónde está la pasión? Aquí está.
¿Y qué me dices del amor? También está aquí.
Pero, entonces... ¿Qué es lo que falla?
Dios sabrá qué...

domingo, 24 de enero de 2010

Quiero.

La vida puede ser muy agradable si la compartes con las personas a las que quieres. Yo quiero ser así, pero lamentablemente no siempre estoy como quiero estar.
Mis logros, mis profundos pensamientos, mis risas, mi humor. Tu sonrisa, tus historias, tus alegrías, tus conclusiones... Yo quiero todo eso, quiero ser quien no siempre puedo ser y quien era antes de alguna manera.



sábado, 23 de enero de 2010

¿Harto de textos tristes? ¿Los prefieres delirantes?



Llevaba días caminando y no tenía nada que comer, se moría de hambre. De repente, en medio del camino, unas setas de vivos colores parecían llamarlo... ¿Parecían llamarlo? ¡Qué va! Podía oír hablar a una de ellas perfectamente: "Hola, soy una seta grande y jugosa. ¿Tienes hambre? Pruébame." - le sugería, con una sonrisa. Él se acercó lentamente con la baba colgando y estuvo contemplándola durante más de cinco minutos hasta que, lentamente, la arrancó del suelo. Al arrancarla vio cómo la seta le decía de nuevo: "Pruébame, pruébame...", así que lo hizo. Sin limpiarla se la llevó a la boca y la masticó con gusto hasta tragársela por completo. Entonces, poco tiempo después, comenzó a sentirse extraño. Se palpó la cara y se encontró con un bulto picudo enorme en su frente. Se acercó a un río color naranja y contempló su reflejo. "¡Madre mía, soy un unicornio!" exclamó, tras haberse visto un par de veces en el río, y comenzó a reír sin parar mientras daba brincos de alegría. En uno de sus saltos, cayó al agua y, dejándose llevar por la corriente, conversaba con los demás seres del bosque. Elfos, gruñones y avariciosos, gnomos, los más raros de todos y, finalmente, con los que mejor se llevaba, con sus hermanos de sangre, los Sasquatch. La traducción de todos estos seres llevados a la vida real serían las piedras como gnomos, los árboles que descansaban a ambos lados del río como los Sasquatch y alguna que otra rana que comía moscas de manera desinteresada apoyadas en un nenúfar, como los elfos.
Él disfrutaba como nunca jamás lo había hecho, pero su experiencia culminó con una visita completamente inesperada: la de Dios. Sí, Dios, el mismo; ese hombre con larga barba blanca y túnica que va predicando mediante mensajeros la vida tras la muerte, ese mismo. Éste, al verlo, le dijo:
- Hijo, todo con lo que ahora disfrutas es obra mía. Yo lo he creado, y si quieres que los demás disfruten como tú, predica mi mensaje. Si creen en mí, serán igual de felices que tú. Di que eres mi hijo, mi enviado más especial, y te prometo que viviréis felices para siempre.
Este, embelesado con las palabras del Señor, tardó poco en salir del río e ir predicando el mensaje de Dios, diciendo que el propio Señor le había enviado. Al estar en el siglo XXI se le diagnosticó psicosis temporal y se le dejó reposando durante días en cama hasta encontrarse en sus plenas facultades mentales de nuevo, pero si esto hubiera sucedido dos mil años atrás, todo el mundo se lo hubiera creído. Y es que la religión de cualquier tipo es un pequeño delirio del ser humano.

Frase de la semana.

"Cuando escucho a Wagner, me entran ganas de invadir Polonia." - Woody Allen.

jueves, 21 de enero de 2010

Recognize her?

Escribía frases sin sentido aparente en la palma de su mano, cosas que tan sólo ella entendía. Seguía distraída el jugueteo de las ardillas que se podía observar desde la ventana de la clase, mientras el profesor explicaba cosas que sólo la dejaban más perdida todavía. Entonces mira hacia su izquierda y ve una cara que le sonríe. "Que se joda", piensa, y vuelve la cabeza al frente de nuevo. No estaba de humor para gracias, ni risas, ni saludos estúpidos. Simplemente no estaba de humor.
Llevaba así bastantes días, lo único que quería era interrumpir en medio de cualquier clase para poder marcharse e irse corriendo al baño a llorar o a escribir en ese cuaderno con textos incompletos, el famoso "cuaderno del terror", como así acostumbraba ella a llamar a su libreta.
Últimamente la frase que más oía era "Puedes hacerlo mejor". Claro, como si ellos supiesen lo que le pasaba por la mente.
Muchas veces se imaginaba a sí misma tendida en el suelo, reloj parado en mano, con sangre alrededor de su muñeca, inconsciente y con una nota al lado que ponía: "No estaba preparada para este mundo, me equivoqué de momento, supongo. No os sintáis culpables. Os quiere, Amy." La idea de suicidio estaba ya muy arraigada en ella y era difícil detenerla. Su novio, sus amigos, sus familiares... Es decir, todos, seguían con impaciencia el "tic, toc" de ese reloj que Amy tanto detestaba: El tiempo y el espacio eran una mera ilusión del ser humano.

Y aquí está Amy otra vez, aunque ahora sin cigarrillo en mano, escribiendo en el cuaderno del terror frases sin sentido e incompletas. Toda una historia enfermiza contada a trozos de manera metafórica.

lunes, 18 de enero de 2010

Lo más depresivo que he escrito.

Su recuerdo permanecía ahí, intacto. Nadie lo había removido de su sitio jamás porque él no lo permitía. Intentó recordar, aparte del sabor amargo que le había dejado en el alma la pérdida de Amy, algunos otros recuerdos de su adolescencia, pero pocos le venían a la cabeza. "Supongo que prefiero no recordarlos.", pensó.
Entonces fue cuando se acordó de nuevo de ella. De sus ojos, de sus labios, su sonrisa, de su cara en general. Esa cara al principio alegre que, con el paso del tiempo, se fue transformando en una cara inexpresiva... Porqué le había hecho eso, él no lo sabía. Cuándo iba a volver, tampoco.
Decidió que ya había pensado lo suficiente en ella y que era hora de hacer algo. Agarró el teléfono y marcó el primer número que se le vino a la mente, a ver si había alguien en la otra línea que pudiese alegrarle el día o darle algo de conversación. "Me siento jodidamente solo..." Eso era lo que más se repetía a sí mismo desde hacía ya varios meses.
La fama. La fama era la culpable de todos sus males, era ella la que había hecho que acabase con falsos amigos que habían estado a su lado por puro interés. Él sabía que ya no tenía solución, que ni siquiera su psicóloga le podía ayudar, y las pastillas que su psiquiatra le recetaba eran más de lo mismo, pura bazofia. Entonces es cuando le venía a la mente otra frase que también se repetía constantemente a sí mismo: "El mundo no es perfecto. Mi gloria y mi vida se acabaron hace ya tiempo, así que no sé qué sigo haciendo aquí."
Tras intentar contactar con cualquier persona que se ofreciese a hacerle compañía por teléfono sin obtener respuesta, cogió su abrigo rapidamente y salió a la calle. Era invierno, pero si había una única cosa que le gustase era dar largos paseos por Berlín en época invernal. Anduvo tranquilamente por la Kufürstendamm Straße hasta llegar a la Breitscheid Straße donde había unos puestos navideños a su parecer graciosos y curiosos. Los estuvo echando un vistazo durante un rato sin librarse de las preguntas a las que ya estaba acostumbrado:
- ¿Pero tú eres el de...?
- Sí, el mismo. Encantado.
- ¡Joder, tío, pensaba que estabas muerto! ¿Hace cuánto que no apareces por televisión?
- Unos diez años, sí... Ha llovido mucho desde aquellos días. - contestaba sonriendo. Al fin y al cabo esa era una parte de su trabajo que nunca tendría que dejar por mucho que dejase de aparecer en los medios. Es el alto precio de la fama, de sus errores adolescentes, de haber sido tan polémico en su época. .
De repente, en medio de una conversación, su mirada se desvió y se clavó en una mujer de pelo castaño y ojos verdes. "Es ella", pensó. "No me lo puedo creer, esto no puede ser cierto..."
En efecto, era ella.
¿Qué sucedió tras ello?
Él se quitó la vida.

sábado, 16 de enero de 2010

Ortega y Gasset.

Yo soy yo y mi circunstancia.
"Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral."
"El deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor, en cambio, es un eterno deseo insatisfecho".
"El esfuerzo inútil conduce a la melancolía".
"El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza".
" El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es pensar".

Apuntaría muchas más, pero no quiero aburrir :)

miércoles, 6 de enero de 2010

Amor.



Es curioso cómo muchas veces uno se tiene a sí mismo todo el rato enfrente y no es capaz de ver su verdadero yo.
Ahora sigo caminando por las mismas calles de siempre: risa, felicidad, fiestas, calor, estrellas, calma... Risa, paz, cariño... Sí, eso también lo veo, pero n o encuentro, por mucho que observe ahí arriba, la palabra amor. Decido bajar la vista, meterme en mí misma: tampoco lo veo. ¿Dónde se ha metido?
Acabo mi trayecto frustrada. ¿Es que acaso el amor no existe? Irónicamente, aunque no lo encuentro, sigo creyendo ciegamente en que existe.