Vamos a construir un palacio, vamos a hacerlo bien grande. Que se alojen príncipes y princesas, que bailen, que monten fiestas, que rían, que nunca lloren. No conocerán el sufrimiento, tampoco la resistencia al dolor; ya que en mi palacio monstruos no caben, y los perros, por si acaso, aguardarán pacientes siempre en la fresca hierba, cuidada todos los días. Ellas dedicarán todo su tiempo en observarse en un espejo para intentar gustar a los príncipes. Ellos, cómo no, caerán siempre en sus redes.
Vamos a crear una realidad ficticia.
Precioso, de verdad. Tienes... Magia?
ResponderEliminar(Tengo uno escrito que probablemente te guste, cuando recupere mi portatil lo subiré.)
La quiero mucho, señorita.