Él me miraba como si supiese todo lo que me sucedía, y al hablarle de lo que me preocupaba, me contestó con una sonrisa: - Es lo que nos sucede a los racionalistas, hay tantas cosas a las que queremos darle explicación que muchas veces nos deprimimos. Por eso, sobre todo durante esta etapa, hay que buscarse un asidero personal.
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