viernes, 18 de diciembre de 2009

·Estrellas·

Miras hacia el infinito. La noche está estrellada, puedes sentir la armonía dentro de ti. Observas, tras ello, tu copa de vino tinto, y bebes un buen trago. La dejas en la mesa y te vuelves a recostar en la butaca del jardín. Todo está absolutamente oscuro, pero sabes que las estrellas siempre salen por las noches; sabes que ellas van a iluminar tu camino pase lo que pase. Al fin y al cabo, ¿no somos fruto de las supernovas? ¿En qué confiar si no?
- ¿No crees que es demasiado tarde?- me dice una voz que reconozco como familiar, muy cerca de mí.
- Nunca es demasiado tarde.- respondo. Yo sabía que él estaba esperando esa respuesta. Acto seguido, me besa dulcemente en la boca, y me sonríe.
Sabía con certeza lo que estaba pensando: "Sé fuerte. Ya lo eres, sólo te falta creértelo."
Le miro, le susurro un "te quiero" y sigo contemplando el cielo. Él se aleja, se mete dentro de casa a dormir. Ya no teme, ya puede dormir tranquilo porque ya no temo a la oscuridad. Las estrellas me guían, y él, me protege.

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