domingo, 3 de abril de 2011

Waiting for the worms.

"Me gusta imaginarme cosas, me hace creer que el muro que me separa de la cordura se ablanda un poco. Bueno, aunque no siempre pasa... Hay veces que, metido en mi propio mundo, soy incapaz de distinguir la realidad de la ficción, pero en el momento no es algo que me preocupe demasiado." El doctor siguió ahí, postrado frente al enfermo, sin saber qué decir. Sería mejor guardar silencio. "¿Sabe usted que tengo mujer e hijos? Bueno, evidentemente no están aquí, ahora se han ido de viaje a Finlandia. Me hubiese encantado irme con ellos, pero un hombre de negocios no tiene tiempo para esas cosas. Usted me entiende, ¿verdad que sí, caballero?" Por un segundo el doctor se apiadó de él - pobre hombre, pobre alma, pobre mundo - mas pronto recordó que no es lícito esperar a que las mentes se pudran del todo. Mandó pues a los gusanos.

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