domingo, 14 de febrero de 2010

Mi asidero personal.

La propia vida te pone trampas. Las propias artimañas que utilizamos se vuelven hacia nosotros como un boomerang. Es triste en muchas ocasiones, pero así es. Muchas veces sientes que no tienes una concha con la que protegerte, no tienes un asidero, un refugio, y si lo tienes, se va desmoronando poco a poco. En realidad, estoy comenzando a plantearme si de verdad existe ese asidero que todos buscamos en algún momento de nuestra vida, pero verdaderamente no lo creo. No creo que podamos tener un escudo constante que nos recupere de nuestros males, ni siquiera la religión, esa falsa promesa que más que aliviarnos, nos ata más. Sólo creo en el ser humano, en su afán de superación y en su fuerza de voluntad aunque, aún así, nos autodestrozamos sin darnos cuenta, y eso nos duele. Homo homini lupus. Nos aliviamos con unas cosas, nos destruimos a la vez con ellas. Es todo un círculo vicioso, pero aún así me veo forzada a creer en el ser humano, en uno mismo, que al fin y al cabo tenemos la potestad para concedernos la libertad, aunque la mayoría de las veces nos la quitemos.
Es en lo único en lo que puedo creer ahora mismo, es mi asidero, el ser humano.

2 comentarios:

  1. ¡ Soy la 2.500 ! Uf...¡ Que bien ! ¡ Estas de examenes ? ¡ Como va el flash back de Shiloh ?
    Esta bien este fondo azul...es relajante

    ResponderEliminar