
Llevaba días caminando y no tenía nada que comer, se moría de hambre. De repente, en medio del camino, unas setas de vivos colores parecían llamarlo... ¿Parecían llamarlo? ¡Qué va! Podía oír hablar a una de ellas perfectamente: "Hola, soy una seta grande y jugosa. ¿Tienes hambre? Pruébame." - le sugería, con una sonrisa. Él se acercó lentamente con la baba colgando y estuvo contemplándola durante más de cinco minutos hasta que, lentamente, la arrancó del suelo. Al arrancarla vio cómo la seta le decía de nuevo: "Pruébame, pruébame...", así que lo hizo. Sin limpiarla se la llevó a la boca y la masticó con gusto hasta tragársela por completo. Entonces, poco tiempo después, comenzó a sentirse extraño. Se palpó la cara y se encontró con un bulto picudo enorme en su frente. Se acercó a un río color naranja y contempló su reflejo. "¡Madre mía, soy un unicornio!" exclamó, tras haberse visto un par de veces en el río, y comenzó a reír sin parar mientras daba brincos de alegría. En uno de sus saltos, cayó al agua y, dejándose llevar por la corriente, conversaba con los demás seres del bosque. Elfos, gruñones y avariciosos, gnomos, los más raros de todos y, finalmente, con los que mejor se llevaba, con sus hermanos de sangre, los Sasquatch. La traducción de todos estos seres llevados a la vida real serían las piedras como gnomos, los árboles que descansaban a ambos lados del río como los Sasquatch y alguna que otra rana que comía moscas de manera desinteresada apoyadas en un nenúfar, como los elfos.
Él disfrutaba como nunca jamás lo había hecho, pero su experiencia culminó con una visita completamente inesperada: la de Dios. Sí, Dios, el mismo; ese hombre con larga barba blanca y túnica que va predicando mediante mensajeros la vida tras la muerte, ese mismo. Éste, al verlo, le dijo:
- Hijo, todo con lo que ahora disfrutas es obra mía. Yo lo he creado, y si quieres que los demás disfruten como tú, predica mi mensaje. Si creen en mí, serán igual de felices que tú. Di que eres mi hijo, mi enviado más especial, y te prometo que viviréis felices para siempre.
Este, embelesado con las palabras del Señor, tardó poco en salir del río e ir predicando el mensaje de Dios, diciendo que el propio Señor le había enviado. Al estar en el siglo XXI se le diagnosticó psicosis temporal y se le dejó reposando durante días en cama hasta encontrarse en sus plenas facultades mentales de nuevo, pero si esto hubiera sucedido dos mil años atrás, todo el mundo se lo hubiera creído. Y es que la religión de cualquier tipo es un pequeño delirio del ser humano.
Jajajaja mezclar una conversacion que tuvimos con la peli de tenacious d es ingenioso... esta me gusta mas.
ResponderEliminarAnimo, escribes que da gusto leerlo
Jajaja ¡¡ Genial ¡¡ Me he reido un monton ¡¡ Fabulosa la foto ilustrativa ¡¡ Ha sido francamente ocurrente , y brillante , y desde luego estoy con Maggot : escribes que da gusto leerlo....
ResponderEliminarNo sabéis cuánto me alegro! Muchas gracias a los dos!!! Por cierto, tía, Maggot es Sergio =)
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