miércoles, 6 de enero de 2010

Amor.



Es curioso cómo muchas veces uno se tiene a sí mismo todo el rato enfrente y no es capaz de ver su verdadero yo.
Ahora sigo caminando por las mismas calles de siempre: risa, felicidad, fiestas, calor, estrellas, calma... Risa, paz, cariño... Sí, eso también lo veo, pero n o encuentro, por mucho que observe ahí arriba, la palabra amor. Decido bajar la vista, meterme en mí misma: tampoco lo veo. ¿Dónde se ha metido?
Acabo mi trayecto frustrada. ¿Es que acaso el amor no existe? Irónicamente, aunque no lo encuentro, sigo creyendo ciegamente en que existe.


1 comentario: