Una lágrima por todo lo que está pasando y lo que queda por sufrir, por saber que todo podría ir mucho mejor, por no poder confiar en uno mismo, por no poder salir de la crisálida.
Una sonrisa por ese beso romántico, ese beso apasionado, ese beso de esperanza y ese abrazo que consuela; al igual que un esbozo de tristeza por las almas en pena, por el tedio y la poca valentía.
Todo en esta vida es absoluta y puramente ambivalente, eso está claro.
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