No hay mayor desgracia que sentirse solo al no encontrarse. La soledad no es soledad sin la carencia de uno mismo.
Todas las señales se centran en un mismo objetivo que en mi mente se va haciendo cada vez más lúcido. Ya no hay rencor, no hay prejuicios, sólo me encuentro ante la realidad de mi ser. Cada vez que siento los pies mojados de la dependencia aplastándome y ahogándome no puedo sino rendirme ante ese poder inmenso que acaba con mi voluntad.
Soy una máquina trabajando bajo las herramientas del drama; intento satisfacer a un impostor. La vida es más agradable si sabes levantarte cuando toca.
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